Piadina romagnola extra suave al aceite de oliva – con levadura fresca

Presentación

La piadina romagnola es todo un delicioso clásico regional de la cocina italiana cuya centenaria historia y versión original ya hemos compartido aquí hace tiempo. Este tipo de pan plano se rellena con todo tipo de quesos, embutidos, verduras, etc. y se degusta doblado por la mitad. 🌮

Algo que no suele ponerse en entredicho en las recetas originales es el hecho de que no se ponga levadura o se ponga muy poca del tipo químico. Sin embargo, hoy hemos querido dejar de lado las versiones ortodoxas de la piadina para recrear aquellas tan adictivas que llenan nuestros recuerdos de los años pasados en Italia. 🇮🇹

Las mejores piadine que hemos probado eran más altas de las que salen siguiendo “las reglas” y también más suaves: por ello, hemos decidido añadir levadura y, más precisamente, hemos escogido levadura fresca para obtener el mejor resultado. Por otra parte, aunque las piadine puedan hacerse también con manteca de cerdo, hemos decidido optar por la versión vegetariana con aceite de oliva, pero realzando aún más el aroma al elegir el virgen extra.

Querid@s cocinillas, el resultado ha sido exactamente el que buscábamos recrear: una piadina más alta, fácil de doblar, extra suave y muy aromática.

Al fin y al cabo, ¿quién ha dicho que las reglas tienen que respetarse siempre? 😉


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 2 h
  • Coste: bajo
  • Dosis: para 4 personas (4 piadinas grandes)

Ingredientes

  • Harina de fuerza: 350 g (sustituible enteramente o parcialmente por harina de trigo)
  • Agua: 210 g
  • Aceite de oliva virgen extra: 3 cucharadas abundantes
  • Levadura fresca*: 7 g
  • Sal: 1,5 cucharaditas

* Sustituible por levadura seca de panadería en las proporciones indicadas por el fabricante en la confección.


Realización

En un bol grande vierte la harina, la sal y el aceite. Calienta un poco el agua para que esté tibia y disuelve en ella la levadura (fresca o congelada) troceada.
[Ojo: el agua no tiene que quemarte la piel, si la tocas, porque eso implicaría una temperatura demasiado elevada para que la levadura sobreviva y pueda airear la masa.]

Vierte el agua con la levadura en el bol. Mezcla hasta lograr una masa uniforme y amasa sobre la encimera durante unos 7 minutos, a mano o empleando un robot de cocina. Tienes que lograr una masa lisa y elástica.

Forma una bola, colócala en el bol y tápalo con un trapo limpio o película transparente. Deja reposar durante al menos 1 h (aunque 1,5 h es incluso mejor) en un lugar caliente.

Pasado ese tiempo, vuelve a amasar y divide la masa en 4 partes iguales (aprox. 140 g cada una). Forma 4 bolitas, coge una y cubre las otras.

Enharina la encimera y la bolita y empieza a extender esta última con la ayuda de un rodillo: tienes que sacar un círculo de unos 4 mm de espesor (no menos). Vuelve a esparcir harina si notas que la masa se pega al rodillo o a la encimera.

Entonces coge una tabla de madera o un trapo limpio y esparce abundante harina encima. Coloca sobre esa superficie tu piadina y cúbrela con un trapo limpio: de esta manera será más fácil despegar el círculo de masa cuando llegue el momento de cocinarlo y no se habrá secado.

Repite el procedimiento con las otras bolitas y deja reposar las piadinas 20-30 minutos para que vuelvan a crecer un poco. Aprovecha ese tiempo para preparar todos los ingredientes y eventuales salsas para tu relleno.

Coge una sartén grande (diámetro mínimo igual al diámetro de tus piadine, aunque es mejor que sea un poco más grande) o tu sartén para crêpes y ponla sobre el fogón programado a alta temperatura. Coge la piadina con delicadeza, tratando de no deformarla y aplastarla, y colócala sobre la sartén solo cuando ésta esté bien caliente. Entonces baja el fogón a temperatura medio-alta y cocina aproximadamente unos 3 minutos por lado. Verás como se forman burbujitas en la superficie a lo largo de la cocción.

Retira la piadina cocinada, cúbrela con un trapo limpio y termina de preparar las otras.

Ahora coge una, rellénala con tus ingredientes favoritos, dóblala por la mitad y saborea esta versión extra suave y aromática de la piadina romagnola.

Piadina romagnola extra suave con aceite de oliva – con levadura fresca

¡Lista!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Consume las piadine recién cocinadas para degustarlas en su punto más suave.

Mientras comes una piadina, evita que las otras se sequen cubriéndolas con un trapo limpio.

Deja volar tu fantasía creando miles de combinaciones de rellenos. En el apartado de sugerencias de la receta original (¡a un clic de distancia!) encontrarás un largo listado para inspirarte ;).

Escalopes de pollo al limón (Scaloppine di pollo al limone)

Presentación

Las Scaloppine di pollo al limone, es decir los escalopes de pollo al limón, son un segundo plato de carne muy famoso en Italia que podréis recrear en vuestras cocinas con indudable éxito. 🍗🍋

Esta receta, trabajada hasta la perfección por Margarita, os permitirá sacar todos los colores más chillones y llamativos de los ingredientes, empezando por un ligero y delicioso caramelizado de la carne que la deja jugosa, pero crujiente, y terminando con varios otros secretos que hemos decidido compartir con vosotros.

Este plato, en el que reinan los matices amarillos, os cautivará nada más verlo, pero será el delicado e inconfundible aroma y sabor a limón de su salsa, tan agradablemente espesa, lo que os dejará repitiendo y chupándoos los dedos. 😋


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 20 min
  • Coste: normal
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

  • Pechugas de pollo: 2
  • Limón: 1
  • Harina: 5-6 cucharadas
  • Sal: al gusto
  • Cubito de caldo: al gusto
  • Pimienta: al gusto
  • Cúrcuma: al gusto (opcional)
  • Aceite de oliva: para freír

Realización

Empieza limpiando las pechugas de pollo y cortándolas en lonchas de unos 5-6 mm de espesor. Coloca las lonchas sobre un plato sin hacer solapar los trozos. Sazona con sal y pimienta.

En un pequeño bol vierte dos cucharadas abundantes de harina y unas pizcas de cúrcuma y mezcla. Vierte la harina en un pequeño colador de acero y utilízalo para esparcir la mitad de la harina encima del pollo. A continuación, da la vuelta a las lonchas de pollo y termina de esparcir la harina por ese lado también.
[Nota: la harina nos permitirá dorar mejor la carne y las pizcas de cúrcuma le conferirán un color delicadamente más amarillo y chillón que notarás después de la cocción y que hará todo aún más apetecible 😉 ]

En una sartén vierte unas 4 cucharadas de aceite y fríe a fuego alto los filetes: los queremos doradas por ambos lados. Rocía la carne con un poco de zumo de limón: esto nos ayudará a caramelizarla. Cuando esa ronda esté lista colócala en un plato, añade un poco más de aceite a la sartén y sigue friendo hasta acabar la carne.

En el aceite que ha quedado en la sartén, esparce unas 3 cucharadas de harina y deja que ésta se sofría a fuego mediano-alto, mezclando con frecuencia.
[Ojo: si ves que la harina no hace burbujas, hace falta añadir un poco más de aceite o, si lo prefieres, mantequilla/margarina]

Cuando la harina esté dorada, vierte 1 vaso de agua y mezcla enérgicamente. Para sazonar utiliza un poco de cubito de caldo pulverizado, ralladura de la cáscara de un limón (guarda un poco para decorar) y el zumo que te queda del limón. Mezcla bien: tienes que lograr una salsa espesa, pero lisa. Deja cocinar un par de minutos.
[Nota: si te gusta mucha salsa (y ya te digo que esta está para chuparse los dedos), aumenta la cantidad de harina a la hora de sofreírla, así como la cantidad de agua.]

Ahora tienes que decidir cómo emplatar:

  1. Si quieres emplatar como en la foto, entonces coloca en el plato la carne, rocíala con un poco de salsa y esparce otro poco de salsa al lado. Decora con ralladura de limón y, eventualmente, lonchas finas de limón.
  2. Si prefieres un look más rústico y práctico, vierte en la sartén los filetes de pollo y mezcla bien para que queden recubiertos por la salsa. Sirve directamente desde la sartén o emplata. Decora con ralladura de limón.
"Scaloppine" de pollo al limón
“Scaloppine” de pollo al limón

¡Lista!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Sirve las scaloppine de pollo recién preparadas para disfrutar de la mejor textura de la carne y de la salsa.

Combina este segundo de carne con una refrescante mezcla de ensaladas o una porción de patatas (en puré, fritas, o hervidas y salteadas).

Paszteciki – Tapas polacas de masa brioche con relleno de carne y repollo

Presentación

España es el país por excelencia del picoteo y de las tapas, ¡pero Polonia tiene sus ases en la manga también! 😎 🇵🇱

Los Paszteciki, literalmente “pequeños patés” en referencia a su relleno, son unas tapas de suavísima masa brioche (que puedes preparar también sin lactosa) que encierra una mezcla fina de crujiente panceta, carne picada y repollo, siendo este último uno de los ingredientes clave de la cocina polaca.

Los Paszteciki son perfectos para picar algo con una cerveza 🍻 o para servir como entremés. Al poderse servir fríos, puedes prepararlos con varias horas de antelación. Además, aunque la receta en sí requiera un poco de tiempo, la mayor parte es tiempo de reposo para la masa que lleva levadura fresca, así que podrás aprovecharlo para cocinar algo más o para relajarte.

¡Ponte ya el delantal!: con estas instrucciones súper detalladas vas a presentar un plato que parecerá haber sido preparado por una auténtica abuela polaca. 😉


Información

  • Dificultad: normal
  • Tiempo preparación: 2h 30min
  • Coste: normal
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

PARA LA MASA:

  • Harina de fuerza: 250 g (sustituible por harina de trigo o mitad y mitad)
  • Leche de vaca o vegetal: 50 g (si no tienes, utiliza agua)
  • Huevos: 2 medianos
  • Levadura fresca: 7 g (tipo saccaromices cerevisiae)*
  • Mantequilla/Margarina: 45 g
  • Sal: 1,5 cucharaditas

* Puede sustituirse por levadura seca en las proporciones indicadas por el fabricante en la confección.

PARA EL RELLENO:

  • Repollo liso: ¼, si es de tamaño mediano (puedes sustituir una parte por chutcrut)
  • Carne picada (de cerdo/vacuno/mixta): 250 g
  • Panceta salada/Bacon ahumado: 50 g (2-3 tiras)
  • Cebolla: ⅓
  • Aceite de oliva: unas cucharadas
  • Mejorana: al gusto
  • Pimienta: al gusto
  • Cubito de caldo: al gusto

PARA UNTAR LA SUPERFICIE ANTES DEL HORNEADO:

  • Huevo: 1 mediano
  • Leche de vaca/vegetal: 2 cucharadas (puede suprimirse y hacer solo huevo)

Realización

Empieza preparando la masa.

En un bol grande tamiza la harina, casca los huevos y añade la sal y la mantequilla/margarina troceada, que debe estar bien blanda (pero no derretida) para que puedas incorporarla bien a la masa.
[Truco: La margarina para untar suele tener ya la consistencia perfecta aunque haya salido de la nevera. Si vas a utilizar mantequilla que tenías guardada en la nevera y tienes prisa, calienta unos trozos durante unos 10 segundos en el microondas a máxima potencia, pero vigilando que no se derrita 😉 ]

Calienta la leche para que sea tibia (no la calientes hasta el punto de que te quema la piel, si pones un dedo en el vaso). En la leche disuelve la levadura troceada (fresca o congelada) o seca.
[Truco: para no matar a los organismos de la levadura y para evitar que ésta pierda su capacidad de levantar la masa no hay que pasarse con la temperatura de la leche. Sin embargo, el hecho de que sea un poco caliente va a ayudar a que crezca mejor y más rápidamente].

Vierte la levadura disuelta en en el bol con los demás ingredientes y amasa a mano o en tu máquina durante unos 5-10 minutos: esto te permitirá trabajar el gluten y lograr una masa homogénea y elástica. Deja reposar la masa, tapada con un trapo y en un sitio caliente, durante un mínimo de 1 hora (aunque puedes llegar a 2 horas y, cuanto más repose, mejor).

En la espera, prepara el relleno, que así tendrá tiempo de enfriarse.

Limpia la cebolla y pícala finamente. Corta unas lonchas de panceta y pícala también finamente. Limpia el repollo eliminando las hojas exteriores deterioradas o secas, elimina partes oscurecidas y pícala en juliana.

En una sartén cocina a fuego alto la panceta salada hasta que esté crujiente. Añade la carne picada, la mejorana y la pimienta y deja que se dore. Si hace falta, añade un poco de aceite, aunque la panceta suelta ya su grasa al cocinarse. Prueba si está bien de sal (ojo porque la panceta está salada) y, si hace falta más, añade un poco de cubito de caldo (o simplemente sal). Aparta.

En una olla vierte un chorrito de aceite, la cebolla y sazona con un poco de pimienta, mejorana y cubito de caldo. Deja que la cebolla se dore y entonces añade el repollo picado y medio vaso de agua. Remueve y tapa. Vigila la olla: remueve con frecuencia y controla que no haga falta añadir más agua para evitar que se te queme. Cuando notes que el repollo se ha ablandado, quita la tapa y deja que el agua evapore.

Como paso opcional que hará más fácil trabajar con la masa y sacar tapas, vierte la carne picada y el repollo en tu batidora y deja que bata durante unos 10-20 segundos: buscamos una textura más fina, sin llegar a un paté completamente liso. Deja que el relleno se enfríe.

Una vez transcurrido el tiempo de reposo de la masa, notarás que ha más que duplicado su volumen. Ahora coloca la masa sobre tu encimera enharinada y trabájala con tus manos para lograr una bola uniforme. Si se te pega excesivamente a las manos y no puedes trabajarla, añade unas cucharadas de harina y sigue trabajando: esto puede pasar porque las harinas difieren en humedad y calidad. Sin embargo, no añadas más de unas 4 cucharadas y opta por enharinar la encimera y la superficie de la masa, más que hacer absorber más harina a la masa en sí.

Utilizando un rodillo, extiende la masa hasta lograr un rectángulo de unos 5-8 mm de espesor.
[Ojo: no te olvides de enharinar bien tanto la encimera como la superficie de la masa para que no tengas problemas en pasar el rodillo y en retirar la masa luego.]
Coloca el relleno en uno de los lados más largos del rectángulo de masa: crea una “serpiente” de relleno, dejando el margen exterior del rectángulo despejado para que te resulte más fácil enrollar (mira la imagen más abajo).

Entonces empieza a cubrir el relleno con la masa y a enrollar un poco más para que el punto de sellado esté por debajo del pasztecik y cubierto con masa, para que no se abra durante el horneado (mira la siguiente imagen que representa la sección de un pasztecik).

Corta la masa rozando el borde de la serpiente de masa (correspondiente a la línea blanca intermitente de la primera figura) y luego divide cada rollo en paszteciki de unos 3 cm de largo aproximadamente.

Coloca los paszteciki sobre una bandeja de horno cubierta con papel de horno y deja que reposen unos 20 minutos más cubiertos con el mismo trapo de antes.

Cuando falten unos 5 minutos, enciende el horno a 180ºC y deja que se vaya calentando. Mientras tanto, en un cuenco pequeño casca un huevo y añade dos cucharadas de leche de vaca o vegetal (o prescinde de la leche) y bate con un tenedor. Retira el trapo y, utilizando un pincel de silicona u otro apto para la cocina, esparce la mezcla de huevo encima de los paszteciki hasta cubrir toda la superficie.
[Truco: este paso te permite lograr una masa de aspecto muy apetecible después del horneado. Si saltas este paso la masa quedará muy mate. Si solo utilizas huevo, se pondrá dorada muy rápidamente y la superficie podría quemarse antes de que la masa esté lista. Mezclar leche y huevo te permite dar un poco de color y brillo a la masa, sin arriesgarte a que coja un color muy marrón. 😉 ]

Hornea hasta que los paszteciki estén bien dorados.

Extrae del horno. Deja enfriar unos minutos y sirve.

Paszteciki - Tapas polacas de masa brioche con relleno de carne y repollo
Paszteciki – Tapas polacas de masa brioche con relleno de carne y repollo

¡Listos!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Prueba a sustituir una parte de repollo por un poco de chutcrut: es una versión también popular en Polonia. Degusta también estas tapas variando los rellenos:

  • carne picada, panceta y setas;
  • setas y repollo (eventualmente con extra de chutcrut);
  • carne picada, chorizo salteado y tomates secos;
  • carne picada, pimientos del piquillo/pimientos salteados y cebolla caramelizada.

Conserva durante 3 días bajo una campana de vidrio o en una bolsita de plástico. Guarda en la nevera si hace calor.

Puedes decorar la superficie de los paszteciki con semillas de comino, amapola o sésamo después de las pinceladas de huevo batido con leche: ¡quedan muy bonitas! 😉

Pizza con base de calabacín

Presentación

La pizza es una delicia a la que es difícil resistirse, pero este pequeño placer culpable puedes degustarlo sin remordimientos en una versión low carb, es decir baja en hidratos de carbono, sustituyendo la base de masa por una apetecible base de calabacín rallado. 🍕

Esta versión tiene la ventaja de poderse preparar en media hora, ahorrándote además de las calorías, todo el tiempo de fermentación. ⏱️

Puedes personalizar esta receta de muchas formas, desde unos toques extra aromáticos de queso en la base hasta elegir tus toppings favoritos. En esta receta vegetariana te proponemos una combinación de salsa de tomate casera, atún, aceitunas negras y queso mozzarella, aunque en el apartado de sugerencias encuentras muchas exquisitas ideas para sacarle el máximo partido a esta base de calabacín.


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 30 min
  • Coste: bajo
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

PARA LA BASE:

  • Calabacines: 4 grandes
  • Huevos: 4 medianos
  • Sal: al gusto

PARA EL TOPPING:

  • Tomate triturado: 300 g
  • Orégano seco: al gusto
  • Albahaca seca: al gusto
  • Sal: al gusto
  • Pimienta: al gusto
  • Aceite de oliva virgen extra: al gusto
  • Atún en aceite: 4 latas (80 g cada lata)
  • Aceitunas negras: 1 lata (150 g escurridas)
  • Queso mozzarella para pizza/Gouda: 150 g

Realización

Enciende el horno a 200ºC, con ventilador si lo tienes.

Empieza preparando la base para tu pizza.

Lava los calabacines y elimina las extremidades.

Para asegurarte unas porciones uniformes repite los siguientes pasos para cada base para pizza, en lugar de mezclar todos los ingredientes juntos y luego dividirlos.

Ralla un calabacín por la malla gruesa de tu rallador. Coge en tus manos un poco de calabacín rallado y, encima del fregadero, aprieta para eliminar un poco de agua. Coloca el calabacín escurrido en un bol. Repite hasta terminar el calabacín rallado. Ahora en un cuenco pequeño casca un huevo, sazona con sal y pimienta y bátelo con un tenedor. Vierte el huevo batido en el bol con el calabacín y mezcla bien.

Ahora reviste una bandeja para horno con papel para horno y coloca el calabacín con huevo encima. Aplasta con tus manos hasta crear una forma circular parecida a la base de una pizza.

Ahora repite los pasos anteriores creando 3 ulteriores bases.

Hornea cada base (puedes poner hasta 2 en cada horneada) hasta que notes que la superficie de la base está seca y empiece a dorarse.

En la espera prepara el topping.

Crea tu salsa de tomate casera mezclando tomate triturado, un chorrito de aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta, albahaca y orégano. Ralla el queso mozzarella por la malla gruesa de tu rallador. Escurre al atún y prepara las aceitunas (si lo prefieres córtalas en rodajas).

Cuando la base se haya secado, sácala del horno, coloca ¼ de la salsa de tomate, el atún, el queso y las aceitunas. Vuelve a poner la bandeja en el horno y déjala unos minutos más hasta que el queso se haya derretido.

Extrae del horno y emplata.

Pizza con base de calabacín
Pizza con base de calabacín

¡Lista!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Puedes sazonar la base con Parmigiano Reggiano rallado o queso curado de oveja rallado para un extra de sabor: añade unas 2-3 cucharadas para cada pizza.

También puedes utilizar más especias en la salsa de tomate: jengibre, guindilla molida (o salsa picante), curry, etc.

Por supuesto, puedes personalizar los toppings a tu gusto. Aquí tienes unas combinaciones deliciosas:

  • chorizo dulce o picante y mozzarella,
  • pimientos rojos salteados previamente, atún, cebolla y mozzarella,
  • mezcla de quesos (mozzarella, gouda, queso azul, brie) y jamón cocido o curado (este último añadelo después de la cocción).

Tortitas de calabaza

Presentación

¿Quién no se ilusiona al oír que va a haber tortitas para comer? Sean dulces o saladas, las tortitas suelen asociarse a un buen momento. Por ello hay que apostar por nuevas fórmulas que puedan permitirnos saborear las verduras en este formato tan apetecible y perfecto tanto para una comida como para el picoteo entre amigos.

Las tortitas de calabaza son toda una experiencia para los ojos y para el paladar. Su color chillón es lo primero que nos atrae, pero es el sabor y la textura lo que te atrapa de verdad: el suave dulzor y aroma de la calabaza, exaltado con la nuez moscada, y la textura, súper suave y parecida a la de una mousse, te dejarán apilando tortitas en tu plato. 🎃🥞

Degústalas solas o con las diversas salsas que te animamos a probar en el apartado de sugerencias: en todo caso se convertirán en una forma de proponer la calabaza a la que recurrirás con frecuencia.


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 30 min
  • Coste: bajo
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

  • Calabaza: 320 g (peso sin piel ni semillas)
  • Huevos: 2 medianos
  • Harina de trigo: 2-3 cucharadas
  • Sal: al gusto
  • Nuez moscada: al gusto
  • Pimienta: al gusto
  • Aceite de oliva/de girasol: para freír

Realización

Ralla la calabaza por la malla gruesa de tu rallador (manual o eléctrico) para disminuir los tiempos de cocción. Pon la calabaza rallada en un bol grande y deja que se cocine unos 5 minutos en el microondas.

Saca la calabaza y viértela en tu batidora. Deja que se enfríe un poco antes de cascar los huevos y sazonar con sal, pimienta y nuez moscada. Bate hasta lograr una mousse uniforme. Añade unas dos cucharadas de harina y bate otra vez. Vierte la mezcla en el bol.

Vierte un buen chorro de aceite en una sartén y deja que se caliente a fuego medio-alto. Cuando haya llegado a temperatura, empieza a formar tortitas de 1-2 cucharadas de masa cada una. Cuando estén doradas por un lado, da la vuelta y deja que se doren por el otro lado también. Cuando estén listas, coloca sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

Tortitas de calabaza
Tortitas de calabaza

¡Listas!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Prueba las tortitas de calabaza con salsa de asado espesada con un poco de maizena, con salsa amatriciana o, si quieres una versión 100% vegetariana, con salsa de setas o con una crema de quesos derretidos: te encantarán.

Si te gustan mezclas de especias como las nórdicas (parecidas al pumpkin spice), que combinan de muerte con la calabaza, prueba a añadir una pizca de la mezcla marroquí Ras El Hanout, que lleva también pimienta negra y nuez moscada, pero también cardamomo, canela, jengibre, pimentón y comino 😉

Bizcocho polaco con ciruelas y streusel – con levadura fresca (Ciasto drożdżowe)

Presentación

Los bizcochos polacos son muy variados en términos de tipos y sabores, aunque sin duda uno de mis favoritos es este suavísimo bizcocho con levadura fresca, ciruelas y streusel, cuyo nombre original es ciasto drożdżowe ze śliwkami i kruszonką. 🍰

La masa es muy suave y esponjosa y uno de sus puntos de fuerza es que al día siguiente no tiende a secarse tanto como muchas otras versiones: se queda hidratado.

Aunque puedas utilizar diversos tipos de fruta, la combinación de las ciruelas, con su punto agrio y firmeza, y del streusel, con su punto dulce y textura crujiente y al mismo tiempo suave, es exquisita.

Una vez horneado, utilizarás este saludable bizcocho para tus meriendas, tus desayunos y cualquier otra ocasión que tengas para picar porque es adictivo. 🤩


Información

  • Dificultad: normal
  • Tiempo preparación: 2h 30min
  • Coste: normal
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

PARA LA MASA:

  • Leche (de vaca/vegetal): 1 vaso
  • Aceite de girasol: 1 vaso
  • Huevos: 4 medianos
  • Azúcar: ¾ vaso
  • Levadura fresca: 1 cubito (= 25 g; tipo saccaromyces cerevisiae)*
  • Harina de fuerza: 4 vasos (puedes utilizar la normal, si no tienes la de fuerza, o hacer mitad y mitad)
  • Aroma: 2 ml (vainilla, mantequilla o ron)
  • Sal: 1 pizca

*sustituible por levadura seca en las proporciones indicadas en la confección por el fabricante.

PARA DECORAR:

  • Harina: 100 g
  • Mantequilla/Margarina: 60 g
  • Azúcar: 50 g
  • Aroma: unas gotas (vainilla, mantequilla o ron)
  • Ciruelas: 6-8

Realización

En un bol grande, casca los huevos y vierte el azúcar y el aroma. Bate hasta lograr un compuesto espumoso.

Calienta un poco la leche.
(Ojo: la leche no debería quemarte si entra a contacto con tu piel: si lo hace, vas a anihilar la levadura, así que tienes que esperar a que se enfríe un poco).
Trocea la levadura fresca (o congelada) y disuelvela en un poco de leche.

Añade al compuesto de huevos lo que sobra de leche, la levadura disuelta y el aceite. Mezcla.

Ahora tamiza la harina encima de la mezcla de líquidos y mezcla todo hasta lograr una masa homogénea. Puesto que la masa tiene una consistencia suficientemente líquida, puedes utilizar un batidor de varillas.

Deja reposar durante 1,5 h en un sitio tibio-cálido, cubriendo el molde con un trapo limpio (sin que entre a contacto con la masa).

En la espera, prepara el streusel: en un bol vierte la mantequilla/margarina, el azúcar y un poco de aroma y remueve con una espátula para repartir bien los ingredientes. Entonces vierte la harina encima y sigue mezclando hasta lograr una consistencia uniforme. Aplasta bien el streusel para compactarlo y deja que repose en la nevera.

Cubre un molde grande (para orientarte: si es rectangular 34x22cm y si es circular 27cm Ø) con papel vegetal y vierte allí la masa. No deberías llenar el molde más de la mitad de su altura: tanto durante la fermentación como durante su cocción, la masa va a subir mucho.

Pasado ese tiempo, enciende el horno y deja que llegue a 180ºC.

Bizcocho polaco con ciruelas y streusel antes de hornear
Bizcocho antes de hornear

Mientras tanto, empieza a lavar las ciruelas y a cortarlas en gajos de unos 5-8 mm de espesor o, si lo prefieres, en mitades. Remueve el trapo: la masa habrá más que duplicado su volumen. Ahora cubre la superficie con ciruelas, apretando ligeramente cada gajo para fijar su posición.

Saca el streusel de la nevera y del bol apriétalo bien para compactarlo. A continuación, rállalo por la malla gruesa de tu rallador. Esparce el streusel sobre el bizcocho tratando de hacerlo de forma bastante uniforme.

Hornea durante aproximadamente 45 min.
[Ojo: los tiempos de horneado varían dependiendo del horno, por lo tanto es conveniente efectuar la prueba del palillo para controlar que esté listo → clava en el centro del bizcocho (donde no haya fruta) un palillo de madera: si sale limpio, puedes sacar el bizcocho del horno].

Deja enfriar antes de desmoldar y cortar.

Bizcocho polaco con ciruelas y streusel - con levadura fresca (Ciasto drożdżowe)
Bizcocho polaco con ciruelas y streusel – con levadura fresca (Ciasto drożdżowe)

¡Listo!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Puedes preparar este bizcocho con la fruta que prefieras (arándanos, frambuesas, fresas, etc.), aunque tienes que probar esta versión light y veraniega con melocotones y almendras (sin streusel) 😉

Si lo prefieres, puedes desmenuzar el streusel a mano: es la forma más sencilla y se utiliza mucho, aunque quedan trozos de diferentes tamaños y no cubres la superficie de forma tan uniforme que al rallar todo y esparcirlo después.

Conserva el bizcocho en una bolsita de plástico (o alternativa biodegradable) o bajo una campana de vidrio. Guárdalo en la nevera si hace calor: así evitas que la fruta se deteriore y que el bizcocho se seque.

El streusel (o kruszonka) está en su punto más crujiente al salir del horno y se ablanda naturalmente un poco con el paso del tiempo. A diferencia de otras preparaciones con masa de brioche, no te aconsejo calentar el bizcocho al microondas porque la mantequilla del streusel se ablanda y pierdes completamente la textura crujiente (aunque, si no te importa puedes hacerlo 😉 ).

Lomo de cerdo con manzanas y miel

Presentación

No es ningún secreto que las jugosas peras y las manzanas combinan de maravilla con diversos tipos de carne y que pueden aprovecharse para cocinar incluso cuando están muy maduras… algo que pasa con facilidad en días tan calurosos como los de verano.

Hoy queremos aprovechar, en un segundo plato a base de lomo de cerdo, todo el potencial de las manzanas: resaltaremos su toque ácido con la dulzura de la miel y añadiremos otro complemento que marida íncreiblemente, es decir, un poco de mostaza. 🍏🍯

Esta mezcla de sabores y el juego de texturas, las manzanas más blandas y delicadas y la carne más firme y crujiente, te harán querer repetir porción 😉


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 30 min
  • Coste: normal
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

  • Lomo de cerdo: 800 g
  • Manzanas: 3
  • Mostaza (lisa o antigua): 50 g
  • Miel: 50 g
  • Limón: zumo de ½
  • Aceite de oliva: lo suficiente
  • Mejorana: al gusto
  • Sal: al gusto
  • Pimienta: al gusto

Realización

Empieza preparando la carne: límpiala eliminando eventuales partes grasas, pásala debajo del agua y sécala con papel de cocina. Corta la carne primero en rodajas y después en tiras no demasiado gruesas. Sazona con sal, pimienta y mejorana.

Ahora prepara las manzanas. Tras haberlas lavadas, retira la piel utilizando un pelador para patatas. Saca unos gajos de unos 7 mm de espesor y elimina la parte con semillas de cada uno. Rocía con zumo de limón para evitar que se oxiden.

En una sartén añade un chorrito de aceite y, cuando notes que está caliente, vierte la carne. Fríela utilizando una temperatura alta al principio y removiendo con frecuencia, para que quede uniformemente dorada. Después añade la manzana, baja la temperatura del fogón y deja cocinar unos 3 minutos más.

Añade a la sartén la miel y la mostaza y remueve bien para cubrir toda la carne de forma homogénea. Si notas que te cuesta y/o que la salsa se ha espesado demasiado, añade un poco de agua.
(Nota: No te preocupes si has añadido demasiada agua, pues puedes dejarla evaporar hasta lograr la consistencia perfecta 😉 ).
Cocina la carne durante unos 4-5 minutos más.

Divide la carne en porciones y emplata, repartiendo también la salsa.

Lomo de cerco con manzanas y miel
Lomo de cerdo con manzanas y miel

¡Listo!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Si te gusta la mostaza antigua (la que lleva semillas), puedes utilizarla para jugar tanto con las texturas como para darle un toque extra al emplatado.

Puedes eliminar la mejorana y añadir, junto a las manzanas, un ramito de romero, si prefieres esta combinación.

Consumir enseguida.

Berenjenas con sofrito verde

Presentación

Estas berenjenas con sofrito verde son una guarnición rápida, sencilla y llena de saludables verduras de dos colores: las berenjenas y la cebolla, con su carne blanca, y el apio y el puerro, con su brillante verde. 🍆🧅

Una combinación muy sabrosa, pese a su fácil realización, combina de maravilla con platos muy variados de carne o pescado, como entremés o incluso como relleno para muchas cosas: mira algunas ideas en el apartado de sugerencias. 😉

Prepáralas en tan solo 15 minutos y disfrútalas incluso al día siguiente, volviendo a calentarlas en la sartén.


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 15 min
  • Coste: bajo
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

  • Berenjenas: 3 grandes
  • Puerro: ½
  • Apio: 1 tallo
  • Aceite de oliva virgen extra: 2 cucharadas
  • Cebolla: ¼
  • Cubito de caldo: 1
  • Pimienta: al gusto

Realización

Quita la piel de la cebolla y elimina las extremidades del puerro y del apio. Lava muy bien el puerro y el apio para eliminar cualquier impureza. Pica las tres verduras finamente.

Elimina las extremidades de la berenjena y quita la piel con un pelador para patatas. Pica las berenjenas en cubitos.

En una sartén pon dos cucharadas de aceite y la cebolla. Deja que se dore. Añade el apio y el puerro, un tercio de vaso de agua y deja que se pochen durante unos 3-4 minutos a fuego medio. Sazona con el cubito de caldo (sustituible por sal) y una pizca de pimienta.

Añade la berenjena y medio vaso de agua. Mezcla y deja que se cocine tapado a fuego medio durante unos 5-7 minutos, mezclando de vez en cuando y comprobando si hace falta un poco más de agua. Intenta hacer evaporar toda el agua cuando las berenjenas lleguen a punto de cocción que desees. Comprueba si hace falta sazonar más.

Emplata y sirve.

Berenjenas con sofrito verde

¡Listas!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Si quieres que tus berenjenas no se conviertan en marrones (por la oxidación, es decir la exposición al oxígeno del aire), pícalas en cubitos justo antes de ponerlas en la sartén y remueve bastante al principio para que la mayor parte de los cubitos quede expuesta al calor, lo que evita ese cambio de color. 😉

Puedes conservarlas en la nevera durante 1 día y volver a calentarlas en la sartén.

Utiliza estas berenjenas para rellenar empanadillas y tartas o rollos vegetarianos de masa de hojaldre. Si quieres un toque de carne al relleno, añade un poco de bacon ahumado, panceta salada o chorizo picados y salteados.

Salteado de gambas, calabacines y crujiente chorizo

Presentación

En verano muchas personas, cocinill@s incluidos, buscan platos deliciosos y llamativos que puedan lograrse estando poco tiempo delante de los fogones o que puedan servirse tibios o fríos. ¿A qué te sientes identificad@?

Esta receta que combina marisco, verdura y carne encarna completamente esta necesidad y se convertirá en un gran éxito para tus quedadas o para picar algo cuyo sabor iguala la pintaza que tiene. Prepara este salteado de gambas, calabacines y chorizo que despertará tus papilas gustativas y cautivará tus ojos con sus colores.

Lo tendrás listo en menos de 15 minutos (y no los pasarás todos ante los fogones, ¡prometido!) utilizando una sola sartén (= menos para fregar después) y podrás degustarlo caliente, tibio o incluso frío: ¡te va a encantar a cualquier temperatura! 😉


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 15 min
  • Coste: normal
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

  • Gambas pequeñas: 200 g (pueden ser congeladas)
  • Chorizo dulce o picante: 200 g
  • Calabacines: 2-3 grandes
  • Aceite de oliva virgen extra: 2 cucharadas
  • Cúrcuma: al gusto
  • Ajo molido: al gusto
  • Sal o cubito de caldo: al gusto

Realización

Empieza lavando los calabacines y eliminando las extremidades. Corta el calabacín en 3 o 4 lonchas de igual espesor en el sentido de la mayor largueza (es decir, no tienes que obtener rodajas). Después divide las lonchas en 3 o 4 partes realizando cortes en el mismo sentido para sacar unas tiras largas cuanto el calabacín. Finalmente reduce la largueza de las tiras para que te queden de unos 4 cm de largo aproximadamente.

Retira la piel del chorizo y córtalos en medias rodajas. Si tus gambas tienen caparazón, quítalo y límpialas.

Vierte los calabacines en una sartén con un poco de aceite y sazona con un poco de cúrcuma (que es muy saludable y aporta un color llamativo), una pizca de ajo molido y una pizca de sal o un poco de cubito de caldo desmenuzado.
[Ojo: No te pases con la sal porque el chorizo suele estar ya salado. Mejor añadir después de haber mezclado todo, si hace falta. 😉 ]

Al principio deja que los calabacines se cocinen con el fogón a máxima potencia, para que adquieran rápidamente color, y luego reduce a media potencia. En total no hace falta cocinar más de 3 minutos: queremos que la verdura se quede crujiente.

Retira los calabacines y en la misma sartén añade un poco de aceite y las gambas. Sazona con una pizca de sal o el cubito de caldo desmenuzado. Deja que se doren a fuego medio alto hasta quedarse doradas.
[Ojo: si las utilizas congeladas, es normal que se encojan un poco 😉 ]

Retira las gambas y, siempre en la misma sartén, deja que el chorizo adquiera una textura crujiente. Retira el chorizo sin el exceso de aceite.

Ahora junta los tres ingredientes, mezcla, emplata y sirve.

Salteado de gambas, calabacines y crujiente chorizo
Salteado de gambas, calabacines y crujiente chorizo

¡Listo!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Juega con el chorizo: utiliza el chorizo dulce una vez y atrévete con el picante a la siguiente.

Puedes sustituir el chorizo con tiras de bacon ahumado.

Si te gustan los platos bien especiados, puedes sazonar los calabacines con toques de curry y de jengibre molido y decidir si dejar el ajo.

Empanadas con calabacín, atún y crujiente panceta

Presentación

Las empanadas son uno de las tapas o entrantes más amados y versátiles: su crujiente envoltorio puede encerrar rellenos muy diversos y siempre deliciosos. 🥟 Hoy vamos a preparar una versión express, ahorrando tiempo con una masa ya preparada, y dejando todo el protagonismo al relleno.

El atún es una elección típica para el relleno, pero en lugar de juntar este ingrediente con el clásico tomate o con huevo cocido, vamos a optar por los calabacines y a añadir un toque crujiente y sabroso con la panceta. De esta forma incluirás unas saludables verduras en tus empanadas y probarás una nueva combinación que ya no dejarás de preparar. 😉

Además, en el apartado de sugerencias no te pierdas una combinación vegetariana con 2 pescados que te gustará tanto como ésta 😉


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 30 min
  • Coste: bajo
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

  • Obleas gigantes para empanadillas: 16 (= 280 g)
  • Calabacines: 2 medianos
  • Cebolla: ½
  • Atún en aceite de oliva: 2 latas (= 160 g escurridos)
  • Panceta salada/Bacon ahumado: 80 g
  • Mejorana: al gusto (opcional)
  • Cubito para caldo: al gusto
  • Pimienta: al gusto

Realización

Empieza preparando el relleno.

Corta la panceta salada en tiras cortas o cubitos pequeños. Limpia la cebolla y pícala finamente. Lava los calabacines y elimina las extremidades. Ralla los calabacines por la malla gruesa de tu rallador.

Vierte un chorrito de aceite en la sartén y primero dora la panceta: queremos una textura crujiente. Entonces incorpora la cebolla y, cuando esté dorada, añade los calabacines. Sazona con pimienta, el cubito de caldo (en lugar de la sal) y mejorana. Deja que se hagan hasta estar blandos. El líquido de los calabacines tiene que haber evaporado completamente para que las empanadas salgan bien. Apaga el fuego, añade el atún desmenuzado, mezcla bien y deja enfriar.

Cuando el relleno esté frío o, al menos, tibio, coge las obleas de masa. Coloca un par de cucharadas abundantes de relleno en el centro, teniendo cuidado de dejar 1 cm libre para sellar el borde sin problema. Dependiendo de lo que te resulte más cómodo, dobla la oblea sobre la encimera o sujetándola entre tus manos (entre el pulgar y los otros dedos) y aprieta con las yemas de los dedos de la otra mano para sellar los bordes.
[Truco: si la masa se despega, puedes humedecer los bordes con un poquito de agua. Esto hará que se pegue más fácilmente 😉 ]
Para asegurarte de haber sellado perfectamente las empanadas, aprieta los bordes con un tenedor.

Vierte abundante aceite en una olla y fríe unas pocas empanadas a la vez hasta que se queden bien doradas por ambos lados. Coloca las empanadas fritas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.

Empanadas con calabacín, atún y crujiente panceta
Empanadas con calabacín, atún y crujiente panceta

¡Listas!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Las empanadas pueden consumirse al día siguiente también, pero su textura crujiente está en su mejor punto durante unas horas después de su preparación: después tienden a ablandarse.

Si lo prefieres, sustituye la panceta salada por chorizo (dulce o picante) picado y salteado en una sartén para que esté crujiente.

Si no quieres juntar carne con pescado o buscas una versión vegetariana, puedes sustituir la panceta por cubitos de salmón ahumado y salteado en una sartén: ¡queda exquisito!