Pici – pasta fresca toscana

Presentación

Los Pici son una pasta fresca que se parece a unos espaguetis más gruesos y que puedes preparar tu solit@ con ingredientes que siempre tienes en casa. 🍝 

Son muy sencillos de preparar y vas a engancharte a ellos… ¡y tus comensales también!

Es una receta italiana, de la preciosa Toscana. Nació como un plato pobre y campesino, pero es tan bueno que otras regiones lindantes también se contienden su origen: la receta es la misma, pero lo que las distingue es el condimento. Aprende a hacerlos y prueba la salsa típica de Toscana para una experiencia a 360º: la encuentras en el apartado de sugerencias 😉


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 1 h
  • Coste: normal
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

  • Harina de trigo: 500 g
  • Agua tibia: 250 ml
  • Aceite de oliva o girasol: 1 cucharada
  • Sal: 3 pizcas

Realización

En un bol vierte la harina, la sal, el aceite y el agua tibia.

Amasa con vigor durante unos 10 minutos: necesitamos que la masa se vuelva lisa y elástica.

Vuelve a poner en el bol y cubre con un trapo húmedo o película trasparente durante 30 minutos, para que la masa se vuelva aún más lisa y elástica.

Extiende la masa sobre la encimera ligeramente enharinada hasta lograr un espesor de 1 cm.

Pasos para la realización de los Pici

Saca unas tiras y luego utiliza tus manos para convertirlas en pequeñas serpientes de masa de espesor cuanto más uniforme posible: tienen que quedar como unos espaguetis de diámetro más grande. No te preocupes si no salen perfectos: es el encanto de la masa fresca casera.

Para evitar que los pici se te peguen, colócalos sobre unas tablas, bandejas o unos trapos enharinados.

Pon a hervir una abundante cantidad agua salada y cocina unas pequeñas cantidades de pici a la vez, removiendo con frecuencia. Cuando empiezan a flotar, deja cocinar durante unos 30 segundos más y puedes sacarlos.

Añade la salsa que más te guste y ¡listos!

Pici – pasta fresca toscana

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Prueba la salsa con la que siempre sirven los Pici en Toscana: el Aglione. Necesitas hacer dorar mucho de ajo picado en aceite de oliva virgen extra, añadir guindilla picada (o molida tambié) y luego tomate triturado. Deja que se cocine unos 20 minutos y puedes añadirlo a tu pasta fresca.

Puedes condimentarlos con salsa boloñesa; pesto a la genovesa; salsa de quesos; pesto de ajo de oso (¡estamos en la temporada perfecta!); setas, salchicha y nata… o lo que tu fantasía te sugiera ;

Galletas de masa sablée – sin levadura

Presentación

Estas galletas de masa sablée te recordarán las galletas de mantequilla suecas… ¡sí, esas deliciosas de la caja azul de lata!

Pero si no quieres utilizar mantequilla y buscas una versión sin lactosa, puedes prepararlas también con margarina: ¡salen fenomenales también!

No necesitas levadura para prepararlas y la consistencia es fantástica: crujiente y al mismo tiempo friable.

Como no llevan levadura, son perfectas para ser decoradas antes del horneado (con cortadores de fondant, por ejemplo) o con glaseados y sprinkles 😉

¿A qué esperas para prepararlas?


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 30min (+2h en la nevera)
  • Coste: bajo
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

  • Harina de trigo: 480 g
  • Mantequilla o margarina: 225 g
  • Azúcar: 150 g
  • Huevo: 1 mediano
  • Sal: 1 pizca (no hace falta si utilizas margarina)
  • Aroma: 2 ml (sabor vainilla, mantequilla, nata, naranja, limón, ron)
  • Ralladura de 1 naranja: opcional

Realización

Si utilizas la mantequilla, déjala a temperatura ambiente unos 20 minutos antes de preparar la receta o caliéntala durante unos segundos en el microondas para que tenga la consistencia de una pomada densa. Si utilizas margarina para untar, este paso no es necesario.

En un bol vierte la mantequilla y el azúcar y mezcla bien. Añade el huevo, el aroma, la ralladura de piel de naranja y, si utilizas mantequilla, la pizca de sal. Mezcla bien con la espátula o, si lo prefieres, con un batidor de varillas.

Tamiza la harina en el bol. Empieza mezclando con la espátula y después amasa con tus manos. Saca la masa del bol si te resulta más fácil amasar sobre la encimera. Amasa durante 1-2 minutos para lograr una masa uniforme.

Forma una bola y colócala de vuelta en el bol. Cubre con película transparente o un trapo húmedo y deja que repose unas 2 horas en la nevera: de esta forma la masa se relajará volviéndose más lisa y la mantequilla se solidificará.

Pasado ese tiempo, enciende el horno a 180ºC con ventilador para que se vaya calentando.

Extiende una parte de la masa sobre una encimera ligeramente enharinada hasta lograr un espesor de unos 4-5 mm.

Con un molde para sacar galletas, un cortapizza o un corta pasta con los bordes ondulados, saca tus galletas de la forma que prefieras: yo utilicé la tercera opción para reducir el exceso de pasta entre una lámina de masa y otra.

Coloca las galletas sobre una bandeja cubierta con papel para horno.
(Truco: si necesitas separar la masa de la encimera porque pusiste demasiada poca harina, desliza un cuchillo de hoja larga debajo de la galleta para que no se te deforme mucho, algo que suele pasar si lo haces con los dedos 😉 )

Lo que sobró de masa vuelve a amasarlo con otro trozo de masa y repite los pasos anteriores hasta agotarla.

Hornea las galletas hasta que los bordes estén ligeramente dorados: harán falta unos 10-15 minutos dependiendo del horno. Retira la bandeja y deja enfriar.

Galletas de masa sablée
Galletas de masa sablée

¡Listas!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Antes de hornear las galletas, puedes marcar la superficie de tus galletas con tu cortador para fondant 😉

Puedes decorar la superficie de las galletas con glaseado blanco (azúcar glás y suficiente zumo de limón para lograr una consistencia líquida y cubriente) o colorado, añadiendo unas gotas de colorante alimentar. Esparce un poco de coco rallado, chocolate rallado, nueces o sprinkles. También puedes utilizar chocolate derretido: deja que tu fantasía vuele.

Puedes conservar las galletas durante hasta un mes en un contenedor hermético.

Zanahorias especiadas al horno

Presentación

Si te apetece una guarnición deliciosa que vas a preparar en menos de 5 minutos y tendrás en tu mesa en 20 has llegado al sitio adecuado.

Estas zanahorias especiadas son tan sorprendentes que cada bocado te hará preguntar cómo es que no se te había ocurrido prepararlas antes… sobre todo porque solo requieren un ingrediente bien sazonado 😉


Información

  • Dificultad: muy baja
  • Tiempo preparación: 20 min (5 preparación + 15 horneado)
  • Coste: bajo
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

  • Zanahorias: 7 medianas
  • Guindilla molida: al gusto
  • Jengibre molido: al gusto
  • Orégano: al gusto
  • Tomillo: al gusto
  • Sal: al gusto
  • Pimienta: al gusto
  • Aceite de oliva virgen extra: al gusto

Realización

Pela las zanahorias. Córtalás en 2 o 3 partes (en el sentido largo) y parte cada sección en otras 3 o 4 partes, para lograr un corte similar al de la foto.

Zanahorias especiadas al horno

Cubre una bandeja con papel para horno y coloca encima las zanahorias.

Sazona con todas las especias y finalmente rocíalas con aceite. Mezcla con tus manos y vuelve a sazonar si notas que no habías puesto suficiente.

Hornea en horno ya caliente a 180ºC durante unos 15 minutos aproximadamente (Ojo: el tiempo exacto depende de cada horno, así que, como siempre, ante la duda prueba si ya tienen la consistencia que deseas).

¡Listas!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Puedes utilizar romero o cualquier tipo de hierba aromática que prefieras, añadir o sustituir otras especias, utilizar el caldo en cubito (desmenuzado) en lugar del sal… es completamente personalizable a tus gustos.

Pruébalas con queso blanco (requesón, cottage, feta).

Mousse de requesón con peras caramelizadas y láminas de almendras

Presentación

Un postre simple y muy goloso… ¡pero libre de culpa!

Podrás disfrutar a tope de esta mousse hasta el fondo del tarro porque está hecha con un requesón muy ligero, aromatizado con cáscara de limón, intercalado con unas capas de jugosas peras caramelizadas y unas crujientes láminas de almendras… ¡todo lo mejorcito sin el menor remordimiento!

Descubramos juntos cómo preparar este postre que está para chuparse los dedos… ¡o para chupar las cuchara! 🥄


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 10 min
  • Coste: bajo
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

  • Requesón: 300 g
  • Azúcar: 1 cucharada
  • Azúcar glás: ½ cucharada (puedes aumentar hasta 1)
  • Limón: zumo de ½ y cáscara
  • Láminas de almendras: 20 g

Realización

Pela y limpia las peras y córtalas en trocitos. Pon las peras en una sartén, añade el zumo de limón y esparce un poco de azúcar. Deja que se caramelicen uniformemente hasta que cobren un bonito color ámbar. Entonces deja que se enfríen.

Mousse de requesón con peras caramelizadas y láminas de almendras

Si tu requesón tiene exceso de líquido, deberías colocarlo sobre un colador de malla fina durante unos minutos.

Pasa el requesón por una prensa de patatas o machácala con un tenedor, añade el azúcar glás y la cáscara rallada del limón. Mezcla bien.

Ahora emplata: en tus tarritos o copas coloca un poco de peras, mousse de requesón y más peras. Acaba decorando con láminas de almendras.

¡Lista!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Conserva el postre en la nevera durante un máximo de 2 días.

Puedes sustituir las peras por manzanas y, si no te gustan las almendras, combinar las manzanas con uvas pasas.

Bacalao en caldo oriental de setas y jengibre

Presentación

¿Este viernes te apetece probar un jugoso bacalao en un reconfortante caldo con sabores y aromas orientales? 🍲

Este pescado combina de maravilla con el jengibre, las chalotas, las setas shiitake y el toque de soja y puedo garantizarte que desde la primera cucharada aparecerá una sonrisa en tu cara.


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 30 min
  • Coste: mediano
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

  • Filetes de merluza: 600 g
  • Setas: 8-10 (posiblemente shiitake, sustituibles por otros)
  • Zanahorias: 1 grande o 2 medianas
  • Chalotas: 3
  • Cebolla: ½
  • Jengibre: trozo de 3 mm
  • Ajo: 1 diente
  • Salsa de soja: 2 cucharadas (sustituibles por Salsa Maggi o cubito de caldo)
  • Aceite de girasol: 2 cucharadas
  • Pimienta: al gusto
  • Perejil: una ramita

Realización

Limpia el jengibre, el ajo, las cebollas, las zanahorias, las chalotas y las setas.

Pica el y el ajo jengibre con un machacador de ajos, la cebolla en trocitos y la chalota en rodajas. Saca unos palitos de zanahoria o utiliza la malla gruesa de un rallador. Corta las setas en lonchas.

Vierte el aceite en una sartén y deja que el pescado se cocine y se dore por ambos lados. Retira el pescado y sofríe ligeramente la cebolla, el ajo y el jengibre. Después añade las setas y deja que simplemente adquieran un poco de color.

Bacalao en caldo oriental de setas y jengibre

En una olla añade la merluza, todas las verduras de la sartén y las restantes. Añade 700 ml de agua, la soja y la pimienta y deja que se cocine durante unos 10 minutos a fuego lento.

Emplata y decora con unas hojas de perejil.

¡Listo!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Prueba a sustituir la merluza por abadejo de Alaska, te gustará muchísimo y es una forma de probar otros pescados en lugar de recurrir siempre al bacalao.

Sirve este caldo recién hecho.

Pan casero de larga y ajustable fermentación

Presentación

Si aún no has probado a amasar y hornear tu proprio pan eres posiblemente un exponente de una especie en extinción, especialmente tras el confinamiento. Ya sabes que este blog busca animarte a aventuras en la cocina, así que a partir de hoy vamos a contar contigo en el bando de los panaderos caseros, porque esta receta es tan cómoda que no tendrás más remedio que probarla. 🍞

Este pan altamente hidratado es de los de larga fermentación, pero lo mejor es que puedes adecuar el tiempo durante el cual crecerá en tu nevera dependiendo de tus necesidades, puesto que saldrá fenomenal toda vez que repose entre 6h y 24h: una ventana de tiempo bien abundante para escoger cuando te viene mejor seguir con la receta. Yo lo preparé por la tarde y, tras haberlo dejarlo reposar toda la noche, lo saqué del horno a tiempo para el almuerzo, pero podrías dejarlo fermentar más y tener pan fresco y calentito para la merienda o la cena.

¿Aún no estás convencido o quizás eres de los panaderos quisquillosos? ¡Baja un poco y echa un vistazo a la pinta que tiene este pan! Una corteza robusta, bien dorada y súper crujiente… una miga bien aireada y húmeda que se queda suave durante días… ¿suena de maravilla, verdad? 🤩

No esperes más: esta receta te aportará muchísima satisfacción y será una nueva aventura que da un resultado delicioso el 100% de las veces 😉


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 7 – 25h
  • Coste: bajo
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

  • Harina de fuerza: 400 g (sustituible completamente o en parte por harina de trigo)
  • Agua: 300 ml
  • Levadura de panadería: 3 g de levadura seca o 12 g de levadura fresca/congelada
  • Azúcar: ½ cucharadita
  • Sal: 1 cucharadita

Realización

En un bol tamiza la harina. Añade la sal, el azúcar y la levadura seca (o la levadura fresca disuelta con el azúcar en un poco de agua tibia) y mezcla con tus manos para repartir todo.

En otro bol vierte toda el agua (o lo que te queda si has disuelto la levadura fresca/congelada) y añade un par de cucharadas de harina y mezcla con un tenedor o, en la fase inicial (mientras la masa no sea espesa), con un batidor de varillas: queremos que la harina se disuelva lo más homogéneamente posible y reducir al mínimo los grumos. Entonces añade dos cucharadas más, mezcla bien y sigue incorporando hasta terminar la harina.

Movimientos giratorios

Ahora cubre el bol con un trapo y deja que repose unos 10-15 min. Pasado este tiempo podremos apreciar que la masa tiene un aspecto más liso. Coge una espátula y haz unos movimientos que coloquen la espátula en el fondo del bol y tiren hacia arriba con un movimiento circular y repite así en toda la circunferencia de tu bola de masa: el resultado es que habrás dado la vuelta a la masa y la habrás trabajado un poco, facilitando la consecución de una estructura elástica.

Deja que la masa repose cubierta con el trapo unos 10 minutos más antes de volver a girar la masa con la espátula. Repite este paso unas dos o tres veces más y verás que la masa será cada vez más lisa.

Ahora ha llegado el momento de dejar que la masa repose tapada en la nevera, donde crecerá lentamente durante un tiempo mínimo de 6h y un máximo de 24h.

Cuando decidas pasar a la siguiente fase, saca la masa de la nevera y amásala un poco sobre tu encimera abundantemente enharinada (Ojo: muy importante porque una masa tan hidratada como esta es naturalmente pegajosa). Esparce un poco de harina encima y expándela con tus manos hasta obtener un rectángulo.

Ahora divide mentalmente el rectángulo en tres partes y dobla la masa como en la ilustración. Al final aprieta los lados que indica la flecha azul como si trataras de sellar la masa.

Procedimiento para doblar la masa

Tenemos que repetir el procedimiento una vez más para que la masa se haga “más fuerte”. Antes de continuar, rueda el rectángulo sobre la encimera unos 90º hacia tu izquierda, para que tú estés colocad@ respecto de la masa como si fueras el punto azul de la ilustración y no la flecha azul: esto lo hacemos porque hay que doblar la masa en sentido perpendicular al anterior.

Repite el doblado y el sellado de la masa, utilizando más harina para evitar que se te pegue la masa a la encimera o a los dedos. Ahora redondea los ángulos para que la masa se parezca a una bola. Cubre un bol con un trapo y esparce harina encima. Ahora coloca ahí dentro la bola de masa, que reposará cubierta en un lugar caliente hasta doblar su volumen (aprox. 1h 30 min).

Ha llegado el momento de hornear esta delicia. Enciende el horno a 230ºC y coloca en su interior una olla (de unos 18-21 cm de diámetro) hecha completamente de acero, de hierro fundido o de cerámica para que se vaya calentando (el aluminio no da los mejores resultados y tampoco las ollas muy finas). Cuando el horno haya llegado a temperatura, saca con cuidado la olla y vierte la masa en su interior ayudándote con el trapo (Ojo: ¡no te quemes!). Cubre con la tapa de la olla (también apta para horno, es decir sin materiales que puedan fundirse) o, si no tienes, con una doble capa de película de aluminio que apretarás a los bordes teniendo las manos bien protegidas.

Deja que se hornee los primeros 30 minutos a 230ºC y después elimina la tapa o la película. Deja que se hornee unos 20 min más a 220ºC: en esta última fase el pan cobrará un bonito color dorado y creará su corteza crujiente.

El pan está listo para ser sacado del horno. Extraelo de la olla y deja que se enfríe un poco antes de empezar a cortarlo.

Pan casero de larga y ajustable fermentación

¡Listo!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

El pan se conserva a temperatura ambiente o en la nevera dentro una bolsa de plástico durante 3-4 días y aguanta su suavidad.

Puedes añadir unas semillas o unas hierbas a la harina si quieres darle un toque más peculiar a tu pan 😉

Si quieres una receta más rápida y que sea un triunfo de mantequilla y hierbas provenzales en tu paladar, prueba los garlic knots. Además de ser suavísimos, son especialmente bonitos de ver 😉

Pastel salado de calabaza y patatas con queso y jamón serrano

Presentación

Este pastel alterna deliciosos sabores e interesantes consistencias… la dulzura de la calabaza, la suavidad de las patatas, el toque salado del jamón y la textura cremosa del queso fundido.

Es un plato que puede prepararse de antemano y hornearse antes de servir como segundo plato o como entremés y la receta es tan sencilla que no hay forma de que no salga perfecta. 😉

¿A qué esperas? ¡Manos a la obra!


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 1 h
  • Coste: bajo
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

  • Patatas: 500 g
  • Calabaza: 500 g
  • Jamón serrano: 120 g (en lonchas)
  • Queso Provola: 200 g (sustituible por Gouda, Havarti, Brie, Mozzarella, etc)
  • Parmigiano Reggiano: 60 g
  • Romero: 1 ramita
  • Aceite de oliva virgen extra: lo suficiente
  • Sal: al gusto
  • Pimienta: al gusto

Realización

Pela las patatas y la calabaza y quita las semillas de ésta última.

Pon las patatas a hervir en agua salada y deja que se cocinen (estarán listas cuando puedas clavar un cuchillo y notes que están blandas).

Escurre las patatas y deja que se enfríen antes de cortarlas en lonchas de 5 mm. Sazona con aceite, sal y pimienta.

Corta lonchas de calabaza de unos 5 mm de espesor y sazona también con aceite, sal y pimienta.

Corta lonchas de Provola (o ralla por la malla grande si lo prefieres) y ralla el Parmigiano Reggiano (por la malla pequeña).

Pastel salado de calabaza y patatas con queso y jamón serrano

En una fuente pequeña para horno esparce un poco de aceite en el fondo. Coloca una capa de patatas, una de lonchas de jamón, otra de calabazas y finalmente el queso provola y un poco de Parmigiano Reggiano rallado. Repite las capas en este orden hasta acabar los ingredientes.

Al final esparce el romero y hornea durante unos 35-40 minutos en horno ya caliente a 180ºC. Sirve recién sacado del horno.

¡Listo!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Si prefieres sustituir el romero por orégano o tomillo, si lo prefieres.

El jamón serrano puede reemplazarse por jamón cocido, speck, bacon previamente frito, etc.

Si esta delicia te sobra, puedes volver a calentarla en el microondas 😉

Levadura de repostería y de panadería: ¿en qué recetas se utilizan?

En los últimos días ha habido un boom de interés para la levadura: en los supermercados cuesta encontrarlo porque todos lo quieren y en el blog muchas personas han preguntado qué pueden hacer con un tipo u otro de levadura. Tras leer este breve artículo estoy segura que os pillaré con las manos en la masa… la masa correcta 😉

¿PARA QUÉ NECESITAMOS LA LEVADURA?

La levadura es un producto que, en determinadas condiciones (de temperatura, acidez, hidratación etc.), empieza una reacción química de fermentación o emulsión que necesitamos en varias recetas para que la masa crezca correctamente y su consistencia sea aireada.

Básicamente es lo que nos permite que la miga de nuestro pan o la estructura de nuestro bizcocho sea esponjosa y ligera, evitando así la consistencia de un ladrillo.

¿QUÉ TIPOS DE LEVADURA EXISTEN?

Existen dos clases de levadura: las levaduras naturales (levaduras propiamente dichas) y las levaduras químicas.

LEVADURAS NATURALES

La levure, ce microorganisme aux vertus insoupçonnées - Actualités ...

Entre las levaduras naturales hay que destacar la levadura de panadería, que otra cosa no es sino unos hongos microscópicos llamados saccaromices cerevisae que fermentan transformando los azúcares de la masa (el azúcar en sí, la miel, la harina) en CO2 y alcohol, si bien este último evapora durante la cocción. Este tipo de levadura ofrece sus mejores resultados cuando reacciona con harinas ricas en gluten, por lo que es aconsejable utilizar harina de fuerza, de ser posible (aunque puede utilizarse una harina de trigo normal también o una mezcla de las dos). Requiere un período de fermentación o reposo previo al horneado.

Este tipo de levadura la encontramos en diferentes formatos:

  • Fresca: prensada en cubitos (habitualmente de unos 25 g), debe conservarse al frío, siendo posible guardarla en la nevera (hasta su fecha de caducidad) o congelarla (y utilizarla incluso un par de meses después de su compra). Debe disolverse con la ayuda de un poco de azúcar y de líquido tibio (agua o leche).
  • Seca: vendida en sobres (habitualmente de unos 5,5 g), se presenta como gránulos deshidratados. Puede añadirse directamente a la harina si es levadura instantánea, pero si no lo es necesita ser disuelta en un líquido tibio azucarado y hay que esperar unos minutos hasta que haga espuma (la señal de que se ha activado y puede emplearse). Aguanta más tiempo que la levadura fresca no congelada y es más concentrada (es decir hace falta menor cantidad – habitualmente un tercio, pero depende del fabricante)
  • Masa madre: es una masa hecha con agua y harina a la que se han añadido los saccaromices cerevisiae, pero que contiene además otras bacterias que potencian el crecimiento en volumen de la masa a la que se añada. Si es fresca requiere “manutención” periódica para que siga activa, pero también puede comprarse deshidratada en sobres.

LEVADURAS QUÍMICAS

Organic Baking Soda in PJ KL Whole Malaysia

Las levaduras químicas son sustancias químicas (no naturales) que emulsionan artificialmente si expuestas a temperaturas elevadas, proporcionando una reacción de emisión de CO2 que airea la masa sin ser una verdadera levadura.

Los agentes emulsionantes más utilizados son el bicarbonato de sodio, el bicarbonato de amonio y el cremor tártaro.

La levadura de repostería (baking powder) en un compuesto que une diversos agentes emulsionantes con un componente ácido, que potencia la reacción, y un estabilizador. Vendido habitualmente en sobres de 16 g, es muy cómodo porque es completo y listo para utilizar.

Es posible fabricar compuestos caseros que junten algún agente emulsionante con la correcta cantidad de un producto ácido adecuado, pero es un poco más complicado porque puede afectar el resultado y en Europa no estamos muy acostumbrados a prescindir de nuestros cómodos sobres. De contrario, en las recetas americanas el uso directo del bicarbonato de sodio es muy frecuente y suele activarse con productos como el latticello, el vinagre o el zumo de limón incluidos en la receta (por ejemplo: el vinagre en la Red Velvet).

¿EN QUÉ RECETAS UTILIZO CADA TIPO DE LEVADURA?

Ambas levaduras pueden emplearse en preparaciones dulces y saladas.

La levadura natural o de panadería puedo emplearla para la preparación de:

Pan casero de larga y ajustable fermentación
suavisimas magdalenas de platanos maduros.jpg
Suavísimas magdalenas de bananas maduras (Banana muffins)

La levadura química o de repostería puedo emplearla para preparar:

Bizcocho de masa brioche con espiral de manzanas y cerezas

Presentación

Semana Santa está aquí y este Domingo hay que celebrarlo a lo alto, recordando que lo importante no son las circunstancias atípicas en lo que lo transcurrimos, sino ya poder celebrar un día que representa la esperanza. 🕊️

Si quieres probar algo diferente a las torrijas tradicionales, a las torrijas con sabor a chocolate y esta semana ya te has comido una abundante ración de conejitos pascuales, te invito a hornear (incluso el día anterior) este delicioso bizcocho de suavísima masa brioche con una hermosa espiral de manzanas salteadas y cerezas en almíbar.

Este postre no es complicado y no te robará muchísimo tiempo de preparación, pero sí tendrás que esperar un poco para que la levadura de panadería haga su magia en un lugar calentito… ¡ya sabes que todo lo bueno requiere tiempo! 😉

Su aspecto te dejará cautivada y lo mismo le pasará a quienes tengan la suerte de probarlo antes de que lo acabes porque, te advierto, que su textura muy ligera y su delicado sabor dulce hacen que después de cada trozo te apetezca otro. 😋


Información

  • Dificultad: normal
  • Tiempo preparación: 3 h
  • Coste: normal
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

PARA LA MASA:

  • Harina de fuerza: 400 g
  • Levadura fresca: 15 g (aprox. 1 sobre de 5,5 g de levadura seca o lo que indique su fabricante)
  • Huevos: 3 medianos
  • Leche de vaca o vegetal: 110 g
  • Mantequilla o margarina: 90 g
  • Azúcar: 100 g
  • Sal: 1 pizca
  • Aroma: 2 ml (sabor vainilla, ron, cítricos, mantequilla)

PARA EL RELLENO:

  • Manzanas: 2
  • Cerezas en almíbar: 10 aprox.
  • Cáscara de 1 limón
  • Confitura o mermelada de fruta: 3-4 cucharadas (sabor cereza, manzana, maracuyá, etc)

Realización

Mezcla en tu batidora todos los ingredientes, recordándote de emplear una mantequilla suave, cuya consistencia sea la de una pomada (si es demasiado sólida, calientala unos segundos en el microondas, pero cuidado con que no se derrita 😉 )

Deja reposar la masa en un sitio caliente durante 1,5 h, cubierto con un trapo.

En la espera, pela las manzanas, córtalas en 4 trozos y elimina el centro. Ahora utilizando la malla grande de un rallador ralla las manzanas en una sartén. Añade la cáscara rallada por la malla fina de un limón previamente lavado y deja que se cocine a fuego medio-alto durante unos 3 minutos, mezclando con frecuencia desde el principio para que la manzana no se oxide. Al final añade las cucharadas de confitura y mezcla para que se disuelva homogéneamente. Apaga y deja enfriar.

Prepara las cerezas quitando los huesos (si los hay) y cortándolas por la mitad.

Cuando haya transcurrido el tiempo y la masa haya doblado su volumen inicial, esparce un poco de harina sobre tu encimera y amasa para que la masa se haga más compacta y homogénea. Con la ayuda de un rodillo extiende la masa para lograr un rectángulo de 0,8 – 1 cm de espesor en el que un lado sea de la misma longitud que el largo de tu molde.

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(Ojo: tu molde debe ser rectangular y con los bordes altos, porque la masa va a crecer bastante fuera y dentro del horno 😉 )

Ahora esparce uniformemente las manzanas y las cerezas sobre todo el rectángulo, pero dejando 1 cm de cada borde para que te resulte más sencillo enrollar el bizcocho. Procede a enrollar la masa sobre el lado que tiene el mismo ancho de tu molde.

Cubre el molde con papel para horno y coloca el rollo en su interior. Cubre con un trapo y deja reposar en un sitio caliente otros 30-45 minutos.

Transcurrido ese tiempo, calienta el horno a 180ºC con ventilador y hornea hasta que la masa esté bien dorada. Cuando tenga este color efectúa la prueba del palillo de madera: si sale limpio de masa tras clavarlo en el centro (Ojo porque el relleno manchará un poco), estará listo para sacarlo.

Bizcocho de masa brioche con espiral de manzanas y cerezas

Deja enfriar antes de sacarlo del molde y ¡listo!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Si quieres un acabado lúcido, puedes esparcir con un pincel de cocina un poco de huevo batido sobre la superficie del bizcocho antes de hornearlo. Ten cuidado porque el huevo hace que el bizcocho se ponga colorado más pronto, aunque el interior necesite más tiempo. Si quieres un acabado mate, entonces esparce con el pincel un poco de leche.

Si te gusta decorar con azúcar perlado, puedes esparcirlo antes de hornear.

Si quieres que el bizcocho se vuelva más suave, por ejemplo dos días después de hornearlo, puedes poner tu trozo de bizcocho en el microondas unos 5-10 segundos y volverá a ser una nube. Conserva en una bolsita de plástico o bajo una campana de cristal (ponlo en la nevera si hace calor).

Prueba a jugar con el relleno y termiinarás enamorándote de lo versátil que es este dulce:

  • peras y almendras laminadas con confitura de ciruelas,
  • trocitos de piña en almíbar con mermelada de maracuyá,
  • crema pastelera/natilla a la vainilla con fresas frescas,
  • natilla al chocolate (o nocilla con mascarpone) con avellanas picadas,
  • natilla al coco con láminas de coco seco, almendras laminadas y ralladura de lima,
  • queso quark a los arándanos con frutos del bosque,
  • cualquier otra combinación que te sugiera tu fantasía 😉

Deliciosas ideas para Semana Santa

Si aún no has decidido qué poner en tu mesa o con qué sabores deleitar tu paladar estos días de fiesta, no te preocupes: ha llegado el equipo de rescate del blog Aventuras en Cocina para proponerte varias ideas para cada portada que te conquistarán 😉

ENTREMESES Y GUARNICIONES

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