Babka ziemniaczana – tarta «polaca» de patatas ralladas, carne y panceta

Presentación

Cuanto más se exploran las gastronomías de diversos países, tanto más se aprende lo transnacionales que son las recetas que se consideran emblemáticas de una nación y cómo todo lo bueno acaba siendo importado (o conservado) y versionado por nuestros vecinos.

La babka ziemniaczana («tarta de patatas» 🥔 en polaco) o rejbak, es una receta típica de las regiones polacas 🇵🇱 de Podlasie y Suwalszczyźna, que se conoce también con muchos (¡realmente muchos!) nombres diferentes en otras zonas de Polonia o por colectivos determinados, lo que revela mucho sobre los cambios de frontera y los flujos de personas que experimentó el país en los últimos siglos. Por ejemplo, es llamado kartoflarz en la región de Silesia (donde se nota la germanización de la palabra patatas, de ziemniaki a kartofle) o bulbynek por parte de los polacos originarios de Leópoli (hoy territorio ucraniano).

Otro nombre con el que este plato se conoce también en Polonia es kugiel, un nombre parecido a kugel, el utilizado por los judíos ashkenazi ✡️ (originarios de Alemania, Europa del este y Rusia) y también parecido al que los vecinos lituanos 🇱🇹 utilizan (kugelis) para etiquetar esta delicia que los polacos llevaron en su territorio durante los siglos en los que Polonia y Lituania estuvieron unificados (hasta 1795). Sin embargo, la tarta de patatas se encuentra en las gastronomías de otros países: me refiero a Bielorrusia 🇧🇾, otro país lindante donde se considera como plato tradicional nacional y donde conserva el nombre de babka de patatas.

Cada país o región aporta pequeñas variaciones a la receta, versionándolas como decíamos al principio. En términos de ingredientes, la base está siempre compuesta por patatas 🥔 crudas finamente ralladas, pero la fantasía y los gustos se imponen a la hora de determinar los demás: hay quien pone cebollas sofritas 🧅, quien panceta 🥓 salada frita o ahumada y cocida, quien diversos tipos de longaniza y quien carne picada. Dependiendo del cocinero, además, la consistencia varía: la muy curiosa textura que confieren las patatas ralladas en crudo y luego horneadas (que es agradablemente gomosa) puede resultar en una tarta más delicada o en una más compacta.

Sin más historia ni explicaciones os revelamos qué tipo de babka ziemniaczana os enseñamos a preparar hoy: en la nuestra habrá cebolla sofrita, panceta y carne picada bien sazonada (para que la mezcla recuerde un poco la longaniza)- Además, optaremos por una versión más delicada donde destaque la especial textura de los trocitos de patata (aunque reconocemos que hemos sido muy generosas con la cantidad de carne jeje).

Atrévete a degustar la babka ziemniaczana: ¡si tantas naciones y personas han decidido mantener y dar un lugar especial a esta receta, tendrá que ser necesariamente porque está deliciosa y adictiva! 😉


Información

  • Dificultad: normal
  • Tiempo preparación: 1 h
  • Coste: mediano
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

  • Patatas: 6-7 grandes (aunque puedes ser más abundante)
  • Carne picada/Longaniza: 400 g
  • Panceta salada curada/Bacon ahumado/Guanciale: 80 g
  • Cebolla: 1 mediana
  • Huevo: 1
  • Sal/Cubito de caldo: al gusto
  • Pimienta: al gusto
  • Mejorana/Tomillo: al gusto
  • Ajo deshidratado: al gusto
  • Jengibre: al gusto [opcional]
  • Aceite/Mantequilla/Margarina: 1 cucharada

Realización

Limpia la cebolla y pícala en cubitos de mediana dimensión. Pica la panceta salada en cubitos pequeños.

En una sartén, vierte la panceta picada y deja que se derrita y se vuelva crujiente. Cuando empieza a dorarse, añade la cebolla y deja que ésta se dore también. Retira la cebolla y la panceta, dejando cuanta más grasa posible en la sartén. Añade una cucharada de aceite y desmenuza sobre la sartén la carne picada. Sazona con el cubito de caldo (o la sal) y todas las demás especias (pimienta, mejorana, ajo y jengibre). Deja que la carne se cocine a fuego mediano-alto hasta que coja un bonito color marrón y una textura crujiente, antes de volver a incorporar la cebolla y la panceta. Mezcla, corrige el punto de sal y especias, si es necesario, y apaga.

Pela las patatas y lávalas bajo el agua. Si bien la versión origina de la receta indica que hay que rallar las patatas por la malla fina de un rallador, te aconsejo cortar las patatas en trozos y agilizar la tarea utilizando una batidora en la que añadirás, además, un poco de sal y un huevo. Tienes que lograr un compuesto uniforme, sin trozos y aireado.

Vierte el compuesto en un colador de malla fina colocado sobre un bol (quizás quieras hacerlo primero con la mitad de las patatas y luego con la otra), removiendo con una espátula o una cuchara para que el líquido en exceso acabe en el bol, que dejarás apartado y sin mover durante unos minutos.

Vierte las patatas escurridas en otro bol, agrégales la carne de la sartén y mezcla bien. Cuando hayan transcurrido unos 3-5 minutos desde que hayas colado el líquido de las patatas, inclina el bol sobre el fregadero para que el líquido de la superficie se caiga y se quede una sustancia blanca en el fondo del bol: es la fécula (almidón) de las patatas, que hay que recoger con una cuchara o espátula y agregar a las patatas para que ligue mejor los ingredientes. Mezcla bien.

Enciende el horno a 210ºC con modalidad ventilada, si la tienes, y mientras éste se calienta, coge dos moldes rectangulares de aprox. 30x10cm (o un único molde más grande de la forma que prefieras) y revístelos con papel para horno. Reparte el compuesto entre los dos moldes, tratando de esparcirlo uniformemente con una espátula o una cuchara sin dejar espacios vacíos y tratando de nivelar la superficie al final.

Hornea en horno ya caliente durante aprox. 45 min, aunque el tamaño y la forma del molde, así como el espesor (altura) de la masa pueden hacer variar bastante el tiempo de cocción. En todo caso, la superficie de la babka ziemniaczana tiene que estar muy bien dorada y la textura resultar compacta.

Saca del horno y espera unos minutos para retirar del molde.

Corta la babka en lonchas o trozos. Sírvela así, si te gusta más suave. o pásala durante unos minutos sobre una sartén caliente (con muy poco aceite) para que se cree una capa crujiente por todos los lados.
¡Nosotras aconsejamos probar las dos versiones, porque cada una es especial y deliciosa!

Babka ziemniaczana – tarta polaca de patatas y carne

¡Lista!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Puedes personalizar la receta utilizando diferentes tipos de carne: experimenta con longanizas aromatizadas, carne picada de diversos animales, prueba con el bacon ahumado o incluso añade un toque español utilizando chorizo fresco o curado, dulce o picante.

Si quieres una babka más compacta, una que puedas cortar en lonchas más sutiles y bien firmes, añade a las patatas 2 cucharadas de fécula de patatas o almidón de maíz (Maizena) a las patatas ya escurridas.

Al día siguiente, la babka queda de maravilla si la cortas en trozos y la fríes en la sartén con un poco o en abundante aceite. 😉

Si te sobra o has preparado una doble porción, puedes congelar la tarta una vez que esté enfriada y la hayas desmoldado.

Pechuga de pollo rellena de carne de cerdo, ciruelas pasas y manzana

Presentación

En esta época del año, cercana a la celebración norteamericana de Acción de Gracias, vemos por todas partes imágenes muy apetecibles de pavo relleno y de otras recetas que nos hacen desear celebrar esa fiesta también con tal de poder degustar esas delicias. 😜

Entonces, ¿por qué privarnos de ese gusto si podemos preparar los mismos platos o versiones más adecuadas a nuestra familia? Esta vez os propongo preparar una receta inspirada al pavo relleno norteamericano, pero en tamaño pequeño y formato más cómodo. ¡Estoy hablando de un segundo plato de pechuga de pollo rellena! 🍗

Utilizando una algunos ingredientes que transmiten de maravilla la magia de esta temporada, vamos a rellenar el pollo con jugosa y sabrosa carne de cerdo y dulces y aromáticas ciruelas pasas y manzanas: ¡una combinación increíble para el pollo! 🍎


Información

  • Dificultad: normal
  • Tiempo preparación: 1 h
  • Coste: mediano
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

  • Pechuga de pollo entera: 1
  • Carne picada de cerdo: 200-250 g
  • Manzana: 1
  • Ciruelas pasas: 4-5
  • Panceta salada/Tocino: 1 loncha de 4 mm
  • Cebolla: ½
  • Mejorana: al gusto
  • Sal: al gusto
  • Pimienta: al gusto
  • Aceite de oliva/girasol: un poquito

Realización

Este plato se basa en el uso de la pechuga de pollo como envoltorio del relleno y la mejor forma de preservar toda su jugosidad es utilizar la piel del pollo como protección externa de la pechuga. Por este motivo, es preferible que compres un pollo entero, puesto que viene con piel, lo deshueses (aquí un vídeo en el que se explica cómo proceder) y retires, cortándolas, las partes que no son pechuga o piel de la pechuga para emplearlas en otra receta. La piel del pollo puedes separarla de la carne y luego envolverla alrededor del rollo de pollo: no es un problema 😉

Si no quieres hacer este paso, intenta pedir a tu carnicero si te puede deshuesar el pollo, y sacar la pechuga entera, manteniendo su piel. Si no es posible, compra una pechuga entera limpia (aunque sea sin piel) y trabaja con esa: en el apartado de sugerencias encontrarás una buena alternativa a la piel de pollo para que se quede jugoso. 😉

Para que la pechuga pueda envolver el relleno, hace falta abrirla para aumentar su superficie. Esto se hace incidiendo la pechuga con un cuchillo y «desrollando» la carne como si buscáramos disminuir el espesor de la pechuga: aquí tienes un vídeo en el que puedes apreciar mejor la serie de movimientos.

Una vez que tienes la pechuga preparada, métela un momento en la nevera y prepara el relleno.

Pica finamente la panceta salada y deja que se derrita y haga crujiente en una sartén a fuego medio-alto con un chorrito de aceite. Añade la carne picada, sazona con sal, pimienta y mejorana y deja que se dore. En la espera, elimina el eventual hueso de las ciruelas y pícalas cada una en unos 3-6 trozos, dependiendo del grosos que quieras.

Por último, pela la manzana, elimina el centro con las semillas y rállala por la malla gruesa de tu rallador. En una sartén pequeña saltea durante unos 3 minutos las manzanas con las ciruelas.

Mezcla la carne con la fruta y vuelve a coger la pechuga de pollo.

Pica la cebolla en juliana (no fina) y apártala de momento.

Abre la pechuga sobre tu tabla de cortar o encimera y coloca en su interior el relleno. Enrolla la carne estrechamente (como si hicieras una espiral), para asegurarte de que el relleno queda en el interior. Envuelve con la piel de pollo.

Para que todo se quede en su sitio, envuelve con hilo para cocinar (o simple hilo blanco para coser o, si no tienes, clava unos palillos de dientes en la parte donde se solapan las capas de pollo).

Coloca en una bandeja para horno, vierte la cebolla, añade un poco de mejorana y una pizca de sal. Rocía con aceite y mezcla un poco. Coloca encima el rollo de pollo, tratando de poner la parte donde se solapan las capas de pollo por debajo, especialmente si has utilizado los palillos.

Hornea en horno ya caliente a 180ºC durante aprox. 25-30 minutos.

Pechuga de pollo rellena de carne picada, ciruelas pasas y manzana

¡Listo!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Si no has podido trabajar con piel de pollo porque has utilizado una pechuga ya limpia, puedes envolver la pechuga con lonchas finas de tocino, panceta salada o bacon ahumado antes y fijarla de la misma manera con hilo o palillos antes de hornear: de esa manera quedará más jugosa 😉
En ese caso, quizás quieras compensar ese extra quitando la panceta del relleno.

Juega con las hierbas aromáticas que prefieras: sustituye o complementa la mejorana por romero, tomillo o lo que prefieras.

Cordon Bleu de calabacín

Presentación

El Cordon Bleu, conocido también como San Jacobo en España, es un apetecible segundo plato que prevé esconder entre dos capas de carne rebozadas y fritas un relleno de queso y jamón.

En esta receta, que puede ser igualmente un segundo plato o presentarse como entremés o tapa, vamos a mantener la esencia del plato, pero sustituiremos la carne por calabacines. Así, es: hoy en tu menú habrá golosos cordons bleus de calabacín. 😋

Seguramente la idea de un cordon bleu de verduras la asocies con nuestra popular receta de Cordon bleu de berenjena, pero ha llegado el momento de experimentar con nuevas verduras y de rendirse, una vez más, al delicioso relleno de queso fundido y jamón y a la crujiente capa de rebozado. Al fin y al cabo, ¿qué mejor compromiso y equilibrio entre verduras y cosas gustosas que éste, para que grandes y pequeños coman las hortalizas con entusiasmo? 😉


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 30 min
  • Coste: bajo
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

  • Calabacines: 3
  • Jamón cocido extra: 220 g
  • Queso tierno/Gouda/Mozzarella para pizza: 300 g
  • Pan rallado: para rebozar
  • Huevos: 2
  • Aceite de oliva/de girasol: para freír
  • Sal: al gusto

Realización

Lava los calabacines y elimina las extremidades. Corta cada calabacín en 3-5 trozos (reduciendo así su largueza, pero conservando la sección redonda), dependiendo del tamaño de Cordon Bleu que quieres lograr.

Utilizando una mandolina o un cuchillo, saca de cada trozo unas lonchas (de sección aproximadamente rectangular, no redonda): te aconsejo un espesor de unos 4-5 mm para cada loncha. Mantén las lonchas en orden de corte, para que te resulte más fácil crear parejas de tamaño similar.

Coge una loncha de calabacín y coloca encima un poco de jamón y luego una loncha de queso. Tapa con otra loncha de calabacín. Repite hasta haber preparado todos los Cordons Bleus y luego esparce un poquito de sal encima de cada uno.

Ahora reboza todo por cada lado primero en huevo batido y luego en pan rallado.

En una sartén calienta el aceite a fuego medio-alto y fríe algunos Cordons Bleus a la vez hasta que estén dorados por ambos lados. Cuando estén listos colócalos sobre papel absorbente para retirar el exceso de aceite.

Cordon Bleu de calabacín
Cordon Bleu de calabacín

¡Listo!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Puedes preparar esta receta prescindiendo del queso y aumentando la cantidad de jamón cocido: así será perfecta para los intolerantes a la lactosa 😉

Si quieres jugar con los aromas, en lugar del pan rallado normal puedes utilizar el que lleva ajo y perejil.

Escalopes de pollo al limón (Scaloppine di pollo al limone)

Presentación

Las Scaloppine di pollo al limone, es decir los escalopes de pollo al limón, son un segundo plato de carne muy famoso en Italia que podréis recrear en vuestras cocinas con indudable éxito. 🍗🍋

Esta receta, trabajada hasta la perfección por Margarita, os permitirá sacar todos los colores más chillones y llamativos de los ingredientes, empezando por un ligero y delicioso caramelizado de la carne que la deja jugosa, pero crujiente, y terminando con varios otros secretos que hemos decidido compartir con vosotros.

Este plato, en el que reinan los matices amarillos, os cautivará nada más verlo, pero será el delicado e inconfundible aroma y sabor a limón de su salsa, tan agradablemente espesa, lo que os dejará repitiendo y chupándoos los dedos. 😋


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 20 min
  • Coste: normal
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

  • Pechugas de pollo: 2
  • Limón: 1
  • Harina: 5-6 cucharadas
  • Sal: al gusto
  • Cubito de caldo: al gusto
  • Pimienta: al gusto
  • Cúrcuma: al gusto (opcional)
  • Aceite de oliva: para freír

Realización

Empieza limpiando las pechugas de pollo y cortándolas en lonchas de unos 5-6 mm de espesor. Coloca las lonchas sobre un plato sin hacer solapar los trozos. Sazona con sal y pimienta.

En un pequeño bol vierte dos cucharadas abundantes de harina y unas pizcas de cúrcuma y mezcla. Vierte la harina en un pequeño colador de acero y utilízalo para esparcir la mitad de la harina encima del pollo. A continuación, da la vuelta a las lonchas de pollo y termina de esparcir la harina por ese lado también.
[Nota: la harina nos permitirá dorar mejor la carne y las pizcas de cúrcuma le conferirán un color delicadamente más amarillo y chillón que notarás después de la cocción y que hará todo aún más apetecible 😉 ]

En una sartén vierte unas 4 cucharadas de aceite y fríe a fuego alto los filetes: los queremos doradas por ambos lados. Rocía la carne con un poco de zumo de limón: esto nos ayudará a caramelizarla. Cuando esa ronda esté lista colócala en un plato, añade un poco más de aceite a la sartén y sigue friendo hasta acabar la carne.

En el aceite que ha quedado en la sartén, esparce unas 3 cucharadas de harina y deja que ésta se sofría a fuego mediano-alto, mezclando con frecuencia.
[Ojo: si ves que la harina no hace burbujas, hace falta añadir un poco más de aceite o, si lo prefieres, mantequilla/margarina]

Cuando la harina esté dorada, vierte 1 vaso de agua y mezcla enérgicamente. Para sazonar utiliza un poco de cubito de caldo pulverizado, ralladura de la cáscara de un limón (guarda un poco para decorar) y el zumo que te queda del limón. Mezcla bien: tienes que lograr una salsa espesa, pero lisa. Deja cocinar un par de minutos.
[Nota: si te gusta mucha salsa (y ya te digo que esta está para chuparse los dedos), aumenta la cantidad de harina a la hora de sofreírla, así como la cantidad de agua.]

Ahora tienes que decidir cómo emplatar:

  1. Si quieres emplatar como en la foto, entonces coloca en el plato la carne, rocíala con un poco de salsa y esparce otro poco de salsa al lado. Decora con ralladura de limón y, eventualmente, lonchas finas de limón.
  2. Si prefieres un look más rústico y práctico, vierte en la sartén los filetes de pollo y mezcla bien para que queden recubiertos por la salsa. Sirve directamente desde la sartén o emplata. Decora con ralladura de limón.
"Scaloppine" de pollo al limón
«Scaloppine» de pollo al limón

¡Lista!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Sirve las scaloppine de pollo recién preparadas para disfrutar de la mejor textura de la carne y de la salsa.

Combina este segundo de carne con una refrescante mezcla de ensaladas o una porción de patatas (en puré, fritas, o hervidas y salteadas).

Paszteciki – Tapas polacas de masa brioche con relleno de carne y repollo

Presentación

España es el país por excelencia del picoteo y de las tapas, ¡pero Polonia tiene sus ases en la manga también! 😎 🇵🇱

Los Paszteciki, literalmente «pequeños patés» en referencia a su relleno, son unas tapas de suavísima masa brioche (que puedes preparar también sin lactosa) que encierra una mezcla fina de crujiente panceta, carne picada y repollo, siendo este último uno de los ingredientes clave de la cocina polaca.

Los Paszteciki son perfectos para picar algo con una cerveza 🍻 o para servir como entremés. Al poderse servir fríos, puedes prepararlos con varias horas de antelación. Además, aunque la receta en sí requiera un poco de tiempo, la mayor parte es tiempo de reposo para la masa que lleva levadura fresca, así que podrás aprovecharlo para cocinar algo más o para relajarte.

¡Ponte ya el delantal!: con estas instrucciones súper detalladas vas a presentar un plato que parecerá haber sido preparado por una auténtica abuela polaca. 😉


Información

  • Dificultad: normal
  • Tiempo preparación: 2h 30min
  • Coste: normal
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

PARA LA MASA:

  • Harina de fuerza: 250 g (sustituible por harina de trigo o mitad y mitad)
  • Leche de vaca o vegetal: 50 g (si no tienes, utiliza agua)
  • Huevos: 2 medianos
  • Levadura fresca: 7 g (tipo saccaromices cerevisiae)*
  • Mantequilla/Margarina: 45 g
  • Sal: 1,5 cucharaditas

* Puede sustituirse por levadura seca en las proporciones indicadas por el fabricante en la confección.

PARA EL RELLENO:

  • Repollo liso: ¼, si es de tamaño mediano (puedes sustituir una parte por chutcrut)
  • Carne picada (de cerdo/vacuno/mixta): 250 g
  • Panceta salada/Bacon ahumado: 50 g (2-3 tiras)
  • Cebolla: ⅓
  • Aceite de oliva: unas cucharadas
  • Mejorana: al gusto
  • Pimienta: al gusto
  • Cubito de caldo: al gusto

PARA UNTAR LA SUPERFICIE ANTES DEL HORNEADO:

  • Huevo: 1 mediano
  • Leche de vaca/vegetal: 2 cucharadas (puede suprimirse y hacer solo huevo)

Realización

Empieza preparando la masa.

En un bol grande tamiza la harina, casca los huevos y añade la sal y la mantequilla/margarina troceada, que debe estar bien blanda (pero no derretida) para que puedas incorporarla bien a la masa.
[Truco: La margarina para untar suele tener ya la consistencia perfecta aunque haya salido de la nevera. Si vas a utilizar mantequilla que tenías guardada en la nevera y tienes prisa, calienta unos trozos durante unos 10 segundos en el microondas a máxima potencia, pero vigilando que no se derrita 😉 ]

Calienta la leche para que sea tibia (no la calientes hasta el punto de que te quema la piel, si pones un dedo en el vaso). En la leche disuelve la levadura troceada (fresca o congelada) o seca.
[Truco: para no matar a los organismos de la levadura y para evitar que ésta pierda su capacidad de levantar la masa no hay que pasarse con la temperatura de la leche. Sin embargo, el hecho de que sea un poco caliente va a ayudar a que crezca mejor y más rápidamente].

Vierte la levadura disuelta en en el bol con los demás ingredientes y amasa a mano o en tu máquina durante unos 5-10 minutos: esto te permitirá trabajar el gluten y lograr una masa homogénea y elástica. Deja reposar la masa, tapada con un trapo y en un sitio caliente, durante un mínimo de 1 hora (aunque puedes llegar a 2 horas y, cuanto más repose, mejor).

En la espera, prepara el relleno, que así tendrá tiempo de enfriarse.

Limpia la cebolla y pícala finamente. Corta unas lonchas de panceta y pícala también finamente. Limpia el repollo eliminando las hojas exteriores deterioradas o secas, elimina partes oscurecidas y pícala en juliana.

En una sartén cocina a fuego alto la panceta salada hasta que esté crujiente. Añade la carne picada, la mejorana y la pimienta y deja que se dore. Si hace falta, añade un poco de aceite, aunque la panceta suelta ya su grasa al cocinarse. Prueba si está bien de sal (ojo porque la panceta está salada) y, si hace falta más, añade un poco de cubito de caldo (o simplemente sal). Aparta.

En una olla vierte un chorrito de aceite, la cebolla y sazona con un poco de pimienta, mejorana y cubito de caldo. Deja que la cebolla se dore y entonces añade el repollo picado y medio vaso de agua. Remueve y tapa. Vigila la olla: remueve con frecuencia y controla que no haga falta añadir más agua para evitar que se te queme. Cuando notes que el repollo se ha ablandado, quita la tapa y deja que el agua evapore.

Como paso opcional que hará más fácil trabajar con la masa y sacar tapas, vierte la carne picada y el repollo en tu batidora y deja que bata durante unos 10-20 segundos: buscamos una textura más fina, sin llegar a un paté completamente liso. Deja que el relleno se enfríe.

Una vez transcurrido el tiempo de reposo de la masa, notarás que ha más que duplicado su volumen. Ahora coloca la masa sobre tu encimera enharinada y trabájala con tus manos para lograr una bola uniforme. Si se te pega excesivamente a las manos y no puedes trabajarla, añade unas cucharadas de harina y sigue trabajando: esto puede pasar porque las harinas difieren en humedad y calidad. Sin embargo, no añadas más de unas 4 cucharadas y opta por enharinar la encimera y la superficie de la masa, más que hacer absorber más harina a la masa en sí.

Utilizando un rodillo, extiende la masa hasta lograr un rectángulo de unos 5-8 mm de espesor.
[Ojo: no te olvides de enharinar bien tanto la encimera como la superficie de la masa para que no tengas problemas en pasar el rodillo y en retirar la masa luego.]
Coloca el relleno en uno de los lados más largos del rectángulo de masa: crea una «serpiente» de relleno, dejando el margen exterior del rectángulo despejado para que te resulte más fácil enrollar (mira la imagen más abajo).

Entonces empieza a cubrir el relleno con la masa y a enrollar un poco más para que el punto de sellado esté por debajo del pasztecik y cubierto con masa, para que no se abra durante el horneado (mira la siguiente imagen que representa la sección de un pasztecik).

Corta la masa rozando el borde de la serpiente de masa (correspondiente a la línea blanca intermitente de la primera figura) y luego divide cada rollo en paszteciki de unos 3 cm de largo aproximadamente.

Coloca los paszteciki sobre una bandeja de horno cubierta con papel de horno y deja que reposen unos 20 minutos más cubiertos con el mismo trapo de antes.

Cuando falten unos 5 minutos, enciende el horno a 180ºC y deja que se vaya calentando. Mientras tanto, en un cuenco pequeño casca un huevo y añade dos cucharadas de leche de vaca o vegetal (o prescinde de la leche) y bate con un tenedor. Retira el trapo y, utilizando un pincel de silicona u otro apto para la cocina, esparce la mezcla de huevo encima de los paszteciki hasta cubrir toda la superficie.
[Truco: este paso te permite lograr una masa de aspecto muy apetecible después del horneado. Si saltas este paso la masa quedará muy mate. Si solo utilizas huevo, se pondrá dorada muy rápidamente y la superficie podría quemarse antes de que la masa esté lista. Mezclar leche y huevo te permite dar un poco de color y brillo a la masa, sin arriesgarte a que coja un color muy marrón. 😉 ]

Hornea hasta que los paszteciki estén bien dorados.

Extrae del horno. Deja enfriar unos minutos y sirve.

Paszteciki - Tapas polacas de masa brioche con relleno de carne y repollo
Paszteciki – Tapas polacas de masa brioche con relleno de carne y repollo

¡Listos!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Prueba a sustituir una parte de repollo por un poco de chutcrut: es una versión también popular en Polonia. Degusta también estas tapas variando los rellenos:

  • carne picada, panceta y setas;
  • setas y repollo (eventualmente con extra de chutcrut);
  • carne picada, chorizo salteado y tomates secos;
  • carne picada, pimientos del piquillo/pimientos salteados y cebolla caramelizada.

Conserva durante 3 días bajo una campana de vidrio o en una bolsita de plástico. Guarda en la nevera si hace calor.

Puedes decorar la superficie de los paszteciki con semillas de comino, amapola o sésamo después de las pinceladas de huevo batido con leche: ¡quedan muy bonitas! 😉

Lomo de cerdo con manzanas y miel

Presentación

No es ningún secreto que las jugosas peras y las manzanas combinan de maravilla con diversos tipos de carne y que pueden aprovecharse para cocinar incluso cuando están muy maduras… algo que pasa con facilidad en días tan calurosos como los de verano.

Hoy queremos aprovechar, en un segundo plato a base de lomo de cerdo, todo el potencial de las manzanas: resaltaremos su toque ácido con la dulzura de la miel y añadiremos otro complemento que marida íncreiblemente, es decir, un poco de mostaza. 🍏🍯

Esta mezcla de sabores y el juego de texturas, las manzanas más blandas y delicadas y la carne más firme y crujiente, te harán querer repetir porción 😉


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 30 min
  • Coste: normal
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

  • Lomo de cerdo: 800 g
  • Manzanas: 3
  • Mostaza (lisa o antigua): 50 g
  • Miel: 50 g
  • Limón: zumo de ½
  • Aceite de oliva: lo suficiente
  • Mejorana: al gusto
  • Sal: al gusto
  • Pimienta: al gusto

Realización

Empieza preparando la carne: límpiala eliminando eventuales partes grasas, pásala debajo del agua y sécala con papel de cocina. Corta la carne primero en rodajas y después en tiras no demasiado gruesas. Sazona con sal, pimienta y mejorana.

Ahora prepara las manzanas. Tras haberlas lavadas, retira la piel utilizando un pelador para patatas. Saca unos gajos de unos 7 mm de espesor y elimina la parte con semillas de cada uno. Rocía con zumo de limón para evitar que se oxiden.

En una sartén añade un chorrito de aceite y, cuando notes que está caliente, vierte la carne. Fríela utilizando una temperatura alta al principio y removiendo con frecuencia, para que quede uniformemente dorada. Después añade la manzana, baja la temperatura del fogón y deja cocinar unos 3 minutos más.

Añade a la sartén la miel y la mostaza y remueve bien para cubrir toda la carne de forma homogénea. Si notas que te cuesta y/o que la salsa se ha espesado demasiado, añade un poco de agua.
(Nota: No te preocupes si has añadido demasiada agua, pues puedes dejarla evaporar hasta lograr la consistencia perfecta 😉 ).
Cocina la carne durante unos 4-5 minutos más.

Divide la carne en porciones y emplata, repartiendo también la salsa.

Lomo de cerco con manzanas y miel
Lomo de cerdo con manzanas y miel

¡Listo!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Si te gusta la mostaza antigua (la que lleva semillas), puedes utilizarla para jugar tanto con las texturas como para darle un toque extra al emplatado.

Puedes eliminar la mejorana y añadir, junto a las manzanas, un ramito de romero, si prefieres esta combinación.

Consumir enseguida.

Salteado de gambas, calabacines y crujiente chorizo

Presentación

En verano muchas personas, cocinill@s incluidos, buscan platos deliciosos y llamativos que puedan lograrse estando poco tiempo delante de los fogones o que puedan servirse tibios o fríos. ¿A qué te sientes identificad@?

Esta receta que combina marisco, verdura y carne encarna completamente esta necesidad y se convertirá en un gran éxito para tus quedadas o para picar algo cuyo sabor iguala la pintaza que tiene. Prepara este salteado de gambas, calabacines y chorizo que despertará tus papilas gustativas y cautivará tus ojos con sus colores.

Lo tendrás listo en menos de 15 minutos (y no los pasarás todos ante los fogones, ¡prometido!) utilizando una sola sartén (= menos para fregar después) y podrás degustarlo caliente, tibio o incluso frío: ¡te va a encantar a cualquier temperatura! 😉


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 15 min
  • Coste: normal
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

  • Gambas pequeñas: 200 g (pueden ser congeladas)
  • Chorizo dulce o picante: 200 g
  • Calabacines: 2-3 grandes
  • Aceite de oliva virgen extra: 2 cucharadas
  • Cúrcuma: al gusto
  • Ajo molido: al gusto
  • Sal o cubito de caldo: al gusto

Realización

Empieza lavando los calabacines y eliminando las extremidades. Corta el calabacín en 3 o 4 lonchas de igual espesor en el sentido de la mayor largueza (es decir, no tienes que obtener rodajas). Después divide las lonchas en 3 o 4 partes realizando cortes en el mismo sentido para sacar unas tiras largas cuanto el calabacín. Finalmente reduce la largueza de las tiras para que te queden de unos 4 cm de largo aproximadamente.

Retira la piel del chorizo y córtalos en medias rodajas. Si tus gambas tienen caparazón, quítalo y límpialas.

Vierte los calabacines en una sartén con un poco de aceite y sazona con un poco de cúrcuma (que es muy saludable y aporta un color llamativo), una pizca de ajo molido y una pizca de sal o un poco de cubito de caldo desmenuzado.
[Ojo: No te pases con la sal porque el chorizo suele estar ya salado. Mejor añadir después de haber mezclado todo, si hace falta. 😉 ]

Al principio deja que los calabacines se cocinen con el fogón a máxima potencia, para que adquieran rápidamente color, y luego reduce a media potencia. En total no hace falta cocinar más de 3 minutos: queremos que la verdura se quede crujiente.

Retira los calabacines y en la misma sartén añade un poco de aceite y las gambas. Sazona con una pizca de sal o el cubito de caldo desmenuzado. Deja que se doren a fuego medio alto hasta quedarse doradas.
[Ojo: si las utilizas congeladas, es normal que se encojan un poco 😉 ]

Retira las gambas y, siempre en la misma sartén, deja que el chorizo adquiera una textura crujiente. Retira el chorizo sin el exceso de aceite.

Ahora junta los tres ingredientes, mezcla, emplata y sirve.

Salteado de gambas, calabacines y crujiente chorizo
Salteado de gambas, calabacines y crujiente chorizo

¡Listo!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Juega con el chorizo: utiliza el chorizo dulce una vez y atrévete con el picante a la siguiente.

Puedes sustituir el chorizo con tiras de bacon ahumado.

Si te gustan los platos bien especiados, puedes sazonar los calabacines con toques de curry y de jengibre molido y decidir si dejar el ajo.

Empanadas con calabacín, atún y crujiente panceta

Presentación

Las empanadas son uno de las tapas o entrantes más amados y versátiles: su crujiente envoltorio puede encerrar rellenos muy diversos y siempre deliciosos. 🥟 Hoy vamos a preparar una versión express, ahorrando tiempo con una masa ya preparada, y dejando todo el protagonismo al relleno.

El atún es una elección típica para el relleno, pero en lugar de juntar este ingrediente con el clásico tomate o con huevo cocido, vamos a optar por los calabacines y a añadir un toque crujiente y sabroso con la panceta. De esta forma incluirás unas saludables verduras en tus empanadas y probarás una nueva combinación que ya no dejarás de preparar. 😉

Además, en el apartado de sugerencias no te pierdas una combinación vegetariana con 2 pescados que te gustará tanto como ésta 😉


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 30 min
  • Coste: bajo
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

  • Obleas gigantes para empanadillas: 16 (= 280 g)
  • Calabacines: 2 medianos
  • Cebolla: ½
  • Atún en aceite de oliva: 2 latas (= 160 g escurridos)
  • Panceta salada/Bacon ahumado: 80 g
  • Mejorana: al gusto (opcional)
  • Cubito para caldo: al gusto
  • Pimienta: al gusto

Realización

Empieza preparando el relleno.

Corta la panceta salada en tiras cortas o cubitos pequeños. Limpia la cebolla y pícala finamente. Lava los calabacines y elimina las extremidades. Ralla los calabacines por la malla gruesa de tu rallador.

Vierte un chorrito de aceite en la sartén y primero dora la panceta: queremos una textura crujiente. Entonces incorpora la cebolla y, cuando esté dorada, añade los calabacines. Sazona con pimienta, el cubito de caldo (en lugar de la sal) y mejorana. Deja que se hagan hasta estar blandos. El líquido de los calabacines tiene que haber evaporado completamente para que las empanadas salgan bien. Apaga el fuego, añade el atún desmenuzado, mezcla bien y deja enfriar.

Cuando el relleno esté frío o, al menos, tibio, coge las obleas de masa. Coloca un par de cucharadas abundantes de relleno en el centro, teniendo cuidado de dejar 1 cm libre para sellar el borde sin problema. Dependiendo de lo que te resulte más cómodo, dobla la oblea sobre la encimera o sujetándola entre tus manos (entre el pulgar y los otros dedos) y aprieta con las yemas de los dedos de la otra mano para sellar los bordes.
[Truco: si la masa se despega, puedes humedecer los bordes con un poquito de agua. Esto hará que se pegue más fácilmente 😉 ]
Para asegurarte de haber sellado perfectamente las empanadas, aprieta los bordes con un tenedor.

Vierte abundante aceite en una olla y fríe unas pocas empanadas a la vez hasta que se queden bien doradas por ambos lados. Coloca las empanadas fritas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.

Empanadas con calabacín, atún y crujiente panceta
Empanadas con calabacín, atún y crujiente panceta

¡Listas!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Las empanadas pueden consumirse al día siguiente también, pero su textura crujiente está en su mejor punto durante unas horas después de su preparación: después tienden a ablandarse.

Si lo prefieres, sustituye la panceta salada por chorizo (dulce o picante) picado y salteado en una sartén para que esté crujiente.

Si no quieres juntar carne con pescado o buscas una versión vegetariana, puedes sustituir la panceta por cubitos de salmón ahumado y salteado en una sartén: ¡queda exquisito!

Tortitas de coliflor con salsa amatriciana

Presentación

Las tortitas pueden convertirse en un verdadero as en la manga, gracias a su versatilidad, a las infinitas combinaciones de ingredientes y a su carácter apetecible. 🥞😋

Tienes que estrenar estas tortitas de coliflor con salsa amatriciana porque: 1) el conjunto tiene potencial para causar adicción, 2) es una receta con bajo contenido de hidratos de carbono (así que come sin remordimientos 😉 ), 3) en muy poco tiempo te queda un plato que tus ojos querrán devorar.

Son geniales como entremés, plato único o tapa y la coliflor pasa desapercibida a los peques. Puedes personalizar la salsa a tu gusto o para un plato 100% vegetariano: en el apartado de sugerencias encuentras unas ideas 😉

¿A qué esperas para prepararlas?


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 30 min
  • Coste: bajo
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

PARA LAS TORTITAS:

  • Coliflor: ½ grande
  • Huevos: 2 medianos
  • Harina de trigo: 4 cucharadas abundantes
  • Sal: al gusto
  • Pimienta: al gusto
  • Aceite de girasol: para freír

PARA LA SALSA AMATRICIANA:

  • Tomate triturado: 300 g
  • Cebolla: ½ grande
  • Panceta salada, guanciale o bacon ahumado: 80-100 g
  • Jengibre molido o guindilla molida: al gusto (opcional)
  • Sal: al gusto
  • Pimienta: al gusto
  • Aceite de girasol: para sofreír

Realización

Empieza preparando la salsa.

Corta la panceta salada o el guanciale en tiras.
(Nota: aunque la receta original italiana no utiliza el bacon ahumado, si lo tienes puedes utilizarlo junto a la panceta o sólo: la salsa queda un poco diferente pero está muy rica 😉 ).

Limpia la cebolla y pica finamente una mitad.

Vierte un poquito de aceite en la sartén y deja que se caliente. Añade la panceta y deja que se cocine a fuego alto hasta dorarse ligeramente y lograr un punto crujiente. Entonces añade inmediatamente la cebolla, remueve y baja a fuego mediano: deja que se poche.

Añade el tomate triturado, mezcla y prueba si hace falta sazonar con sal y pimienta. Si te gusta un sabor redondo y muy ligeramente picante, añade un poco de guindilla molida o de jengibre: aunque no estén tampoco en la receta original, siéntete libre de personalizar la salsa a tu gusto.

Deja que se cocine tapada durante unos 10 minutos y luego apaga.

Ahora empieza a preparar las tortitas.

Limpia la coliflor quitando las hojas y eventuales imperfecciones. Trocea un poco la mitad para que entre con facilidad en tu batidora/robot de cocina. Activa tu batidora y deja que desmenuce la coliflor hasta reducirla en algo parecido a un cous cous.
(Ojo: si tu batidora es pequeña, tal vez sea mejor que desmenuces primero un cuarto de coliflor, vacíes el recipiente y luego repitas con la otra parte 😉 ).

En un bol grande, casca dos huevos, sazona con sal y pimienta y bátelos unos 30 segundos con un tenedor. Vierte la coliflor desmenuzada en ese bol y mezcla para repartir el huevo. Añade las cucharadas de harina y mezcla bien otra vez.

Ahora vamos a ver si las tortitas tienen la consistencia correcta para ser fritas con facilidad. Calienta bien el aceite en la sartén (no tiene que ser abundante, pero sí tiene que cubrir toda la superficie de la sartén) y vierte una cucharada abundante de compuesto sobre la sartén, aunque trata de hacer unas tortitas más bien pequeñas para que te resulte fácil dar la vuelta. Aplasta un poco con la cuchara para reducir el espesor y espera a que se dore por un lado.
Cuando esté dorada, intenta dar la vuelta utilizando unos tenedores y/o una pala para fritos: si la tortita se queda firme y no se parte en trocitos, entonces puedes seguir friendo; sin embargo, si se parte, recoge la masa de la sartén, añádela al bol y pon 2 cucharadas más de harina. Mezcla y vuelve a freír.

Fríe las tortitas por ambos lados hasta que queden bien doradas o ligeramente marrones. Colócalas sobre papel absorbente para retirar el exceso de aceite.

Sirve con la salsa al lado o directamente encima.

Tortitas de coliflor con salsa amatriciana
Tortitas de coliflor con salsa amatriciana

¡Listas!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Prueba las tortitas con otras salsas: pruébalas con un estofado de carne, con ragú, con salsa de tomates y verduras para una versión vegetariana, etc.

Si quieres que el plato resulte más fácil de digerir y reducir las molestias que puede provocar la coliflor, cocina esta verdura durante unos 3 minutos al microondas después de haberla triturado. Deja enfriar un poco antes de juntar con los huevos batidos.

Albóndigas en salsa de tomate casera con guisantes – sin lactosa

Presentación

Si te apetece un segundo plato de carne muy versátil, en el que puedas emplear la carne que prefieras o tengas, que haga feliz a toda tu familia o grupo de amigos y que incluya una sabrosísima salsa de tomate casera, has encontrado la receta correcta.

Prepara estas albóndigas súper sencillas, sin lactosa o derivados del pan, que puedes personalizar eligiendo entre un acabado bien crujiente u otro más blando. Mira también en las sugerencias: encontrarás más trucos para que te queden extra suaves 😉

Y cómo las servimos con una saludable porción de guisantes, ¿por qué no «endulzar» esta combinación a los peques, añadiendo unos espaguetis y sacando de la manga la famosa escena de la Dama y el Vagabundo? 🐶🍝🐶


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 30-45 min
  • Coste: normal
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

  • Carne picada: 800 g (de cerdo, vacuno, pollo, pavo o mixta)
  • Guisantes: 2 latas (o 500 g escurridos)
  • Tomate triturado: 800 g
  • Huevos: 2 medianos
  • Cebolla: 1 grande
  • Ajo: 1 diente pequeño
  • Mejorana y/o orégano: al gusto
  • Tomillo: al gusto
  • Nuez moscada: una pizca
  • Jengibre molido: al gusto
  • Cúrcuma: al gusto (opcional)
  • Pimienta: al gusto
  • Cubito de caldo: al gusto (para sustituir la mayor parte de sal)
  • Sal: al gusto
  • Azúcar: ½ cucharadita
  • Aceite de oliva virgen extra: para freír
  • Harina de trigo: para rebozar

Realización

Empieza preparando la salsa.

Limpia y pica finamente la cebolla y el ajo. Calienta un poco de aceite en una sartén a fuego medio-alto. Añade el ajo y, en cuanto empiece a dorarse ligeramente, añade la cebolla y deja que se poche a fuego mediano.

Sazona con el cubito de caldo, la pimienta, la mejorana, el orégano, el tomillo, la nuez moscada, la cúrcuma y el jengibre y deja que se sofría.
(Ojo: es mejor que empieces incorporando la pimienta y la nuez moscada con prudencia, para que luego el plato no sea demasiado agresivo con tu estómago 😉 ).

Cuando la cebolla esté empezando a dorarse, vierte los guisantes escurridos y deja que se calienten. A continuación, vierte el tomate triturado y limpia la lata con medio vaso de agua: esto nos permite aprovechar todo el tomate y ganar tiempo para cocinar la salsa sin que se quede seca ;).

Añade la media cucharadita de azúcar y remueve bien. Controla si necesitas sazonar más con el cubito o con alguna especia. Tapa y deja que se cocine a fuego bajo-mediano durante unos 10-15 minutos.

En la espera, prepara las albóndigas.

Pon la carne en un bol y sazona con sal, pimienta, jengibre molido y nuez moscada. Casca los dos huevos y mezcla con tus manos durante unos 3-5 minutos: la masa tiene que absorber totalmente los huevos y quedarse lisa y densa.

Cómo formar albóndigas iguales

Forma unas bolitas uniformes del tamaño que prefieras.
(Truco: Puedes utilizar la técnica de la GIF que hay al lado. Unta la palma mano con un poco de aceite. Pon un poco de carne en la palma, ciérrala y aprieta para que la albóndiga salga del agujero que forma tu pulgar con tu índice. Utiliza una cuchara para coger la albóndiga y colocarla sobre tu tabla de cortar. 😉 )

Reboza ligeramente las albóndigas con harina.

En una sartén añade un poco de aceite. Cuando esté bien caliente, empieza a colocar las albóndigas. Si también te gustan bien crujientes por fuera, márcalas al principio y por todos los lados con fuego medio-alto; luego deja que se terminen de cocinar a fuego mediano.

Ahora queda solo juntar las albóndigas con la salsa y decidir si las albóndigas te gustan crujientes o más blanditas:

  • Si eres del equipo #AlbóndigasCrujientes: coloca las albóndigas en la sartén con la salsa y, o bien sirve ya, o deja cocinar como mucho durante unos 2-3 minutos, para que se mezclen los sabores.
  • Si eres del equipo #AlbóndigasBlandas: coloca las albóndigas en la sartén con la salsa y deja que se cocinen al menos unos 10 minutos. (Truco: Si notas que la salsa se ha espesado demasiado, puedes añadir un poco de agua al principio de esta segunda cocción ;))
Albóndigas con salsa de tomate casera y guisantes

¡Listas!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Si las albóndigas te gustan bien suaves por dentro, independientemente del acabado exterior, puedes utilizar dos trucos más que, además, hacen que puedas servir raciones más económicas:

  • Versión sin lactosa: añade entre 100 y 200 g de pan rallado a la carne picada antes de mezclarla para que absorba los huevos.
  • Versión con lactosa: desmenuza entre 100 y 200 g de miga de pan o pan para sándwich en un plato hondo donde has vertido medio vaso de leche (o un poco más). Cuando el pan esté bien empapado, escurre un poco, añádelo a la carne ya amasada y vuelve a amasar bien para que quede una masa lisa.

Puedes conservar este plato en la nevera durante 1 día y volver a calentarlo antes de consumirlo. También puedes congelar unas porciones utilizando un recipiente hermético o una bolsita de plástico apta para alimentos.