Pide turco (pizza turca) – con relleno de carne picada y pimientos

Presentación

La cultura turca 🇹🇷 se está dando a conocer bastante en los últimos tiempos (también gracias al éxito de las series rodadas allí 🎬) y es toda una experiencia experimentar y descubrir la increíblemente rica parte gastronómica de ese país que hace de puente entre Europa y Asia 🌍.

El Pide turco es una receta que merece la pena probar porque está deliciosa y tiene potencial de agradar cualquier comensal. Eso se debe mucho al hecho de que se asemeja bastante a una pizza suave y un poco más alta de la española, pero con forma de góndola y los bordes doblados para encerrar celosamente un sabrosísimo relleno.

Así como la pizza italiana, el pide turco tiene diferentes versiones de relleno. Los rellenos más famosos son: 1) una mezcla de quesos 🧀 que se funde y huevo 🥚 (perfecta para los vegetarianos) o 2) carne picada 🥩 (habitualmente de cordero, pero puedes utilizar otro tipo e incluso añadir panceta salada, que es lo que sugerimos hacer) y pimientos rojos 🫑 (perfecta para los amantes de la carne).

Lleva un trocito de Turquía a tu mesa preparando esa segunda versión del pide con nosotras: te guiaremos de forma detallada para que, con un poco de paciencia, pero sin mucho esfuerzo, te salga un plato de 10. 😉


Información

  • Dificultad: normal
  • Tiempo preparación: 2 h
  • Coste: mediano
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

PARA LA MASA:

  • Harina de trigo: 500 g*
  • Harina de fuerza (≈ Manitoba): 500 g*
  • Sal: 3 cucharaditas de té rasas
  • Aceite de oliva/girasol: 3 cucharadas
  • Agua: 530 ml
  • Levadura fresca de panadería: 1 cubito (= 25 g)**
  • Azúcar: 1 pizca

PARA EL RELLENO:

  • Carne picada (cordero/vacuno/cerdo/mixta): 800 g
  • Panceta curada salada/Bacon ahumado: 100 g
  • Pimientos rojos: 2 grandes o 3 medianos
  • Cebolla: 1 grande o 2 medianas
  • Tomate triturado: 350 ml
  • Aceite de oliva/girasol: 2 cucharadas
  • Sal/Cubito de caldo: al gusto
  • Pimienta: al gusto
  • Mejorana/Orégano/Tomillo: al gusto
  • Huevos: 4 (extra opcional)

*Puedes utilizar incluso solo harina de fuerza (1 kg) o harina de trigo (1 kg), si no tienes la otra. Sin embargo, es preferible utilizar al menos un poco de harina de fuerza, puesto que confiere una mejor textura al reaccionar con la levadura.
** Puedes sustituir la levadura fresca por levadura seca de panadería en las proporciones indicadas por el fabricante en la confección.


Realización

Empezamos preparando la masa.

En un bol grande vierte las harinas y la sal y mezcla. Calienta el agua para que esté tibia (comprueba que no te queme los dedos) y vierte aprox. las ¾ partes en el bol. En el resto de agua disuelve la levadura de panadería (que podías tener fresca/congelada o seca) con la pizca de azúcar. Añade la levadura disuelta al bol y las cucharadas de aceite.

Ahora mezcla bien todo hasta lograr una masa compacta (puedes hacerlo manualmente o con tu robot de cocina). Sigue amasando enérgicamente (en el robot o sobre tu encimera enharinada) durante unos 5-10 minutos para desarrollar una textura elástica: cuanto más amases mejor textura tendrá el pide.

Coloca la masa en un bol, tápala con un trapo limpio y deja que repose 1,5 h en un lugar tibio (si el ambiente es muy cálido, es suficiente 1 h).

Mientras tanto, prepara el relleno.

Pica la cebolla limpiada y la panceta en cubitos finos. Lava los pimientos, elimina la parte superior y las semillas y córtalos primero en tiras de unos 5 mm de ancho y luego en cubitos finos.

En una sartén vierte un chorrito de aceite y la panceta picada. Deja que esta última se dore y se haga crujiente antes de añadir la carne picada. Trata de conseguir una carne jugosa, pero crujiente por fuera. Sazona con pimienta, mejorana (u otra hierba aromática que te guste) y cubito de caldo (o sal, recordando que la panceta ya lleva sal). Apaga de momento.

En otra sartén, vierte un chorrito de aceite y la cebolla picada y deja que ésta se dore ligeramente. Añade los pimientos rojos picados, el cubito de caldo, la pimienta y la mejorana y un poquito de agua y deja que se cocinen tapados, removiendo de vez en cuando. Cuando se hayan ablandado un poco, quita la tapa y deja que el agua evapore subiendo la temperatura del fogón: así lograremos también dorar los pimientos y lograr que cojan más sabor.

Vierte los pimientos salteados a la sartén con la carne, vuelve a encender el fogón y mezcla para repartir los sabores. Añade el tomate y deja que se cocine durante 2 minutos a fuego mediano. Apaga y deja que se enfríe.

Cuando la masa haya reposado el tiempo necesario para aumentar mucho de volumen, divide la masa en 4 partes iguales (ayúdate con una báscula/balanza) y amasa un poco cada una para que la consistencia sea homogénea.

Coge una bandeja para horno y esparce un buen chorro de aceite encima: utiliza tus manos para asegurarte de que toda la superficie quede cubierta. Coloca un trozo de masa y, con las manos bien untadas de aceite, empieza a extenderla para formar un oval de aprox. 35 cm de largo y aprox. 23 cm de ancho (en todo caso, el espesor de la masa no tiene que ser inferior a 1 cm).

Ahora extiende sobre el oval y de forma uniforme ¼ del relleno de carne y pimientos, dejando despejado un borde de unos 2 cm a lo largo de toda la masa. Con delicadeza y utilizando tus manos untadas de aceite, dobla el borde despejado sobre el relleno: empieza por los lados del oval y acaba en las extremidades más estrechas del oval. Junta y sella esas extremidades confiriendo una forma de góndola a tu pide (mira la foto para entender mejor).

Extiende un poco más de aceite sobre el borde doblado del pide utilizando tus manos o un pincel de silicona.

Prepara los otros 4 pide de la misma forma, utilizando una bandeja para cada uno.

Hornea dos pide a la vez en horno ya caliente a 250ºC con modalidad ventilada hasta que los bordes estén bien dorados.

Si quieres añadir un huevo encima del relleno (idea que hemos cogido prestada de la versión con quesos 😉 ), puedes cascar 1 sobre el relleno de cada Pide unos minutos antes de sacarlo del horno o, si lo prefieres, freírlo en una sartén y colocarlo después cuando hayas sacado la pizza turca del horno. En todo caso, trata de dejar la yema liquida: al abrirla sobre el pide, lograrás una untuosa y decadente crema que queda de maravilla con la carne crujiente.

Pide turco (pizza turca) - con relleno de carne picada y pimientos
Pide turco (pizza turca) – con relleno de carne picada y pimientos

¡Listo!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

El pide se come realizando cortes paralelos entre sí (a una distancia de unos 7 cm aprox.) que sean perpendiculares o ligeramente inclinados respecto al eje más largo del oval.

Prueba otros rellenos típicos turcos:

  • mix de quesos frescos y aromáticos que se funden y un huevo frito encima (que puedes cascar sobre el queso del pide cuando falten unos minutos para sacarlo del horno);
  • carne picada y mozzarella rallada o queso feta desmenuzado;
  • o lo que te sugiera tu fantasía 😉

Croquetas a la italiana (Crocchette) – con patatas y panceta salada – sin lactosa

Presentación

Un italiano que, en España, pide por primera vez una ración de «croquetas» se lleva una gran sorpresa, porque estas delicias españolas no son el equivalente de las casi homónimas crocchette italianas 🇮🇹. Hoy queremos hacer el experimento inverso: dejar que los hispanohablantes degusten las crocchette de Italia, que están hechas de patatas hervidas y machacadas, rebozadas y fritas. 🥔

Para añadir un toque muy goloso, que admitimos ser de inspiración española (¡pues hay que fusionar lo mejorcito de las diferentes gastronomías!), añadiremos al relleno unos crujientes cubitos de panceta salada 🥓.

Esta receta, que es sin lactosa y puede utilizarse como guarnición y como entremés, también puedes prepararla de forma vegetariana: en el apartado de sugerencias encuentras unas ideas para el relleno y también para eventuales salsas con las que acompañar las croquetas a la italiana.


Información

  • Dificultad: normal
  • Tiempo preparación: 45 min
  • Coste: bajo
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

  • Patatas: 6-7 grandes
  • Panceta salada/Chorizo/Jamón ibérico: 80 g (opcional)
  • Pan rallado: para rebozar
  • Sal: al gusto
  • Pimienta: al gusto
  • Aceite de oliva/girasol: para freír

Realización

Pela las patatas, lávalas y trocéalas. Pon a hervir los trozos de patata en agua salada hasta que estén blandos. Escurre las patatas y deja que se enfríen durante unos minutos.

Mientras tanto, corta la panceta salada (sustituible por panceta ahumada, jamón ibérico o chorizo dulce o picante) en cubitos pequeños. Deja que la panceta se cocine en una sartén a fuego mediano-alto hasta que esté crujiente (y empiece a dorarse muy ligeramente).
[Nota: si utilizas jamón ibérico salta este paso 😉 ]
Retira los cubitos de panceta da sartén, tratando de dejar la grasa ahí.

Con una prensa para patatas o con un machacador de patatas, convierte los trozos de patata en un puré liso. Sazona con pimienta y añade los cubitos de panceta salada. Mezcla bien para repartir homogéneamente.

Moja las palmas de tus manos y coloca encima dos cucharadas de puré. Intenta crear un disco y deposítalo sobre un plato lleno de pan rallado. Tras haberlo rebozado completamente por ambos lados y por los bordes, coloca la croqueta sobre tu encimera o sobre una tabla de cortar y, si es necesario, aprovecha la base llana para nivelar la superficie del disco o conseguir que tenga una forma más redonda.
[Nota: si quieres servir las crocchette en su forma más auténtica, entonces confiere a la masa una forma de cilindro largo unos 3 cm. En esta versión con espinaca puedes ver cómo deberían quedar 😉 ]

Croquetas a la italiana rebozadas

Repite el procedimiento hasta agotar las patatas.

Vierte suficiente aceite en una sartén como para que toda la superficie plana esté bien cubierta y deja calentar a fuego mediano-alto. Cuando esté caliente, coloca algunas croquetas (deberías poder oír cómo el rebozado reacciona burbujeando con el aceite) y deja que se doren antes de darles la vuelta. Cuando estén doradas por ambas partes, retíralas y colócalas sobre un plato cubierto con papel absorbente para retirar el exceso de aceite.

Emplata y sirve solas o con salsas (algunas ideas más abajo 😉 ).

Croquetas a la italiana - con patatas y panceta salada - sin lactosa
Croquetas a la italiana (Crocchette) – con patatas y panceta salada – sin lactosa
Croquetas a la italiana - con patatas y panceta salada - sin lactosa
Croquetas a la italiana (Crocchette) – con patatas y panceta salada – sin lactosa

¡Listo!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Para un toque extra, puedes utilizar un pan rallado comprado o casero que esté aromatizado con ajo u otras verduras deshidratadas (como trocitos de tomate deshidratado) o con hierbas aromáticas (perejil, romero, etc).

Si quieres realizar una versión vegetariana de las croquetas italianas, prescinde de la panceta salada o sustitúyela por setas salteadas y picadas finamente o, alternativamente, por trocitos de tomates secos escurridos. Mira también esta receta de croquetas de patatas con espinacas: puede que sea justo lo que buscas 😉

Si bien habitualmente las crocchette se coman solas o como guarnición para un plato de carne, si decides servirlas como entremés con alguna salsa (tanto si las haces de solas patatas, como si añades panceta salada u otro ingrediente en el relleno), alguna de las siguientes propuestas combinará increíblemente:

  • una voluptuosa fondue de quesos,
  • una salsa espesa de nata y queso azúl,
  • una salsa casera de tomate,
  • salsa de setas, nata y, eventualmente, puerro,
  • salsa boloñesa.

Sgabei – masa frita italiana

Presentación

Los sgabei son un entremés italiano, 🇮🇹 típico de la ciudad de La Spezia, que se originó en la Lunigiana (una zona de confín entre Liguria y Toscana). Con esta receta, explicada en detalle, prepararás estas deliciosas tiras de masa de pan fritas que, según relata la historia, las mujeres locales inventaron al tratar de aprovechar la masa para pan que les sobraba al final del día.

Los sgabei se utilizan hoy como una alternativa mucho más golosa al pan y se pueden comer solos o acompañados de un surtido de quesos (blandos, tiernos o curados) y diversos embutidos.

Su textura, ligeramente crujiente y gomosa en el exterior y suave y aireada en el interior, te va a encantar y convertirá este plato en tu entremés más solicitado. 😉


Información

  • Dificultad: normal
  • Tiempo preparación: 2h
  • Coste: bajo
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

  • Harina de trigo: 300 g*
  • Harina de fuerza: 200 g*
  • Agua: 350 ml
  • Levadura fresca en cubito: ½ cubito = 12 g** (tipo: Saccaromices Cerevisiae)
  • Sal: 1 cucharadita
  • Aceite de oliva/de girasol: 1 cucharada + para freír

*Al utilizar levadura de panadería, los mejores resultados se obtienen empleando exclusiva o al menos parcialmente harina de fuerza: por ello puedes utilizar incluso 500 g de fuerza y prescindir de la harina normal. Sin embargo, la receta sale muy bien incluso si utilizas solo harina de trigo de todo uso (por si no tienes la otra en casa 😉 ).

**Puedes sustituir la levadura fresca en cubito por levadura de panadería seca, en las cantidades indicadas por su fabricante en la confección.


Realización

Calienta el agua hasta que esté tibia.
[Ojo: no tiene que quemarte la piel: si tuviera esa temperatura demasiado elevada impediría la acción de la levadura].

En una pequeña parte de agua disuelve la levadura troceada (que puedes utilizar seca, fresca o directamente sacada del congelador).

En un bol vierte las harinas, la sal, la cucharada de aceite, el agua tibia que te ha quedado y el líquido con la levadura disuelta. Amasa manualmente o con tu robot de cocina durante al menos 5 minutos, para lograr una masa lisa y elástica.

Coloca la masa en un bol y cubre con un trapo limpio o película transparente y deja reposar durante 1h – 1,5h en un lugar caliente.

Pasado ese tiempo, amasa nuevamente sobre tu encimera para lograr una masa lisa y luego divídela en unas 6 partes. Coge una y cubre las demás.

Esparce harina sobre la encimera y sobre la superficie de la masa. Aplasta esta última con tus dedos para dar forma de rectángulo a tu masa. Utilizando una máquina para hacer pasta fresca (de las que convierten progresivamente la masa en una lámina fina) o un rodillo, saca unas láminas de masa de unos 3 mm de espesor. Esparce varias veces la harina sobre los dos lados de la masa para evitar que se pegue, especialmente cada vez que reduzcas el espesor de laminación.
[Ojo: si utilizas la máquina, empieza por el espesor más grande que se pueda programar entre los rodillos. Pasa la masa una primera vez, dobla la masa aplastada que sale de las primeras laminaciones sobre sí misma – acortando así su largueza de la mitad o de dos tercios – (este paso sirve porque la superficie suele salir irregular por la presión inicialmente ejercida), esparce con harina y vuelve a pasar por la máquina. Cuando notes que sale una lámina lisa, entonces esparce otra vez con harina y reduce el espacio entre los rodillos: pasa la masa por la máquina al menos dos veces, hasta sacar una lámina lisa, antes de reducir nuevamente el espacio. Sigue estos pasos hasta conseguir el espesor deseado.]

Ahora que tienes una lámina, utiliza un cortador para pizza o un cuchillo para sacar unas tiras de masa: puedes hacer cuadrados, rectángulos o rombos. Coloca cada pieza cobre una bandeja de madera bien enharinada para prevenir que la masa se pegue. Cubre las bandejas preparadas con un trapo limpio para que no se sequen.

Repite el proceso hasta agotar los trozos de masa (no olvides que puedes utilizar las sobras de los cortes de la porción anterior en la siguiente, juntándolas a la masa y amasando un poco antes de laminar).

Los primeros sgabei que hayas preparado habrán crecido un poco: puedes empezar a freírlos respetando el orden de preparación o dejar que leuden unos 10 minutos más antes de hacerlo: cuanto más crezcan, más aireados y suaves estarán.

Fríe los sgabei (siempre respetando el orden de preparación, para que todos puedan crecer un poco) en una sartén con abundante aceite caliente hasta que estén bien dorados por las dos partes. Cuando estén listos, colócalos sobre papel absorbente para retirar el exceso de aceite.

Sirve calientes.

Sgabei - masa frita italiana
Sgabei – masa frita italiana

¡Listos!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Existe una variación que prevé sustituir ¼ parte de la harina total de la receta por harina fina de maíz (ojo: no es maizena/almidón de maíz): la textura cambia y el resultado es también muy interesante 😉

Acompaña los sgabei con un surtido de verduras cortadas en palillos que puedas mojar en vinagreta: es una guarnición, bastante frecuente en Italia para este tipo de platos, que se llama pinzimonio.

Cordon Bleu de calabacín

Presentación

El Cordon Bleu, conocido también como San Jacobo en España, es un apetecible segundo plato que prevé esconder entre dos capas de carne rebozadas y fritas un relleno de queso y jamón.

En esta receta, que puede ser igualmente un segundo plato o presentarse como entremés o tapa, vamos a mantener la esencia del plato, pero sustituiremos la carne por calabacines. Así, es: hoy en tu menú habrá golosos cordons bleus de calabacín. 😋

Seguramente la idea de un cordon bleu de verduras la asocies con nuestra popular receta de Cordon bleu de berenjena, pero ha llegado el momento de experimentar con nuevas verduras y de rendirse, una vez más, al delicioso relleno de queso fundido y jamón y a la crujiente capa de rebozado. Al fin y al cabo, ¿qué mejor compromiso y equilibrio entre verduras y cosas gustosas que éste, para que grandes y pequeños coman las hortalizas con entusiasmo? 😉


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 30 min
  • Coste: bajo
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

  • Calabacines: 3
  • Jamón cocido extra: 220 g
  • Queso tierno/Gouda/Mozzarella para pizza: 300 g
  • Pan rallado: para rebozar
  • Huevos: 2
  • Aceite de oliva/de girasol: para freír
  • Sal: al gusto

Realización

Lava los calabacines y elimina las extremidades. Corta cada calabacín en 3-5 trozos (reduciendo así su largueza, pero conservando la sección redonda), dependiendo del tamaño de Cordon Bleu que quieres lograr.

Utilizando una mandolina o un cuchillo, saca de cada trozo unas lonchas (de sección aproximadamente rectangular, no redonda): te aconsejo un espesor de unos 4-5 mm para cada loncha. Mantén las lonchas en orden de corte, para que te resulte más fácil crear parejas de tamaño similar.

Coge una loncha de calabacín y coloca encima un poco de jamón y luego una loncha de queso. Tapa con otra loncha de calabacín. Repite hasta haber preparado todos los Cordons Bleus y luego esparce un poquito de sal encima de cada uno.

Ahora reboza todo por cada lado primero en huevo batido y luego en pan rallado.

En una sartén calienta el aceite a fuego medio-alto y fríe algunos Cordons Bleus a la vez hasta que estén dorados por ambos lados. Cuando estén listos colócalos sobre papel absorbente para retirar el exceso de aceite.

Cordon Bleu de calabacín
Cordon Bleu de calabacín

¡Listo!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Puedes preparar esta receta prescindiendo del queso y aumentando la cantidad de jamón cocido: así será perfecta para los intolerantes a la lactosa 😉

Si quieres jugar con los aromas, en lugar del pan rallado normal puedes utilizar el que lleva ajo y perejil.

Revuelto de judías verdes redondas y crujiente chorizo

Presentación

Uno de los entremeses que se hacen más rápido es sin duda un revuelto de huevos enriquecido con algunos ingredientes extra.

Esta vez vamos a servir un revuelto de saludables judías verdes, que pueden ser indistintamente redondas o planas. Este plato lo vamos a enriquecer con el inconfundible sabor y la crujiente textura del chorizo, porque, no vamos a engañarnos, ¡el chorizo hace que todo sepa mejor! 😉
Además, el embutido desprenderá su pimentón y colorará los huevos con un tono chillón que va a cautivarte incluso antes de que puedas comerte un bocado de esta delicia.

Puedes tener todo listo en menos de media hora o, si ya tienes las judías cocinadas y buscas una forma de aprovecharlas, incluso en tan solo 5 minutos. ¡Más rápido y gustoso no se puede!


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 25 min
  • Coste: normal
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

  • Judías verdes redondas: 600 g
  • Chorizo: 120 g
  • Huevos: 10 medianos
  • Cebolla: ¼ (opcional)
  • Sal: al gusto
  • Aceite de oliva/mantequilla: un chorrito

Realización

Elimina las extremidades de las judías y ponlas en una olla. Cubre con agua, añade un poco de sal y deja que se cocinen tapadas a fuego mediano hasta estar blandas.

En la espera elimina la piel del chorizo y pícalo en cubitos.

En la sartén deja que el chorizo se cocine hasta tener una textura crujiente y entonces añade la cebolla finamente picada. Si hace falta añade un poco de mantequilla o un chorrito de aceite de oliva y deja que se dore ligeramente.

Cuando las judías estén listas escúrrelas y pícalas en trozos de unos 2-3 cm de largo. Añade las judías a la sartén con el chorizo, mezcla y pon el fogón a temperatura mediana. Añade un poco de mantequilla o aceite si hace falta.

Casca los huevos en un bol, añade un poco de sal (ojo porque el chorizo ya lleva), mezcla con un tenedor y vierte a la sartén. Remueve constantemente hasta que el huevo esté uniformemente cocinado. Emplata.

Revuelto de judías verdes redondas y chorizo

¡Listo!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Puedes sustituir el chorizo por panceta salada, guanciale o bacon ahumado.

Prescinde de la cebolla, si lo prefieres.

Piadina romagnola extra suave al aceite de oliva – con levadura fresca

Presentación

La piadina romagnola es todo un delicioso clásico regional de la cocina italiana cuya centenaria historia y versión original ya hemos compartido aquí hace tiempo. Este tipo de pan plano se rellena con todo tipo de quesos, embutidos, verduras, etc. y se degusta doblado por la mitad. 🌮

Algo que no suele ponerse en entredicho en las recetas originales es el hecho de que no se ponga levadura o se ponga muy poca del tipo químico. Sin embargo, hoy hemos querido dejar de lado las versiones ortodoxas de la piadina para recrear aquellas tan adictivas que llenan nuestros recuerdos de los años pasados en Italia. 🇮🇹

Las mejores piadine que hemos probado eran más altas de las que salen siguiendo «las reglas» y también más suaves: por ello, hemos decidido añadir levadura y, más precisamente, hemos escogido levadura fresca para obtener el mejor resultado. Por otra parte, aunque las piadine puedan hacerse también con manteca de cerdo, hemos decidido optar por la versión vegetariana con aceite de oliva, pero realzando aún más el aroma al elegir el virgen extra.

Querid@s cocinillas, el resultado ha sido exactamente el que buscábamos recrear: una piadina más alta, fácil de doblar, extra suave y muy aromática.

Al fin y al cabo, ¿quién ha dicho que las reglas tienen que respetarse siempre? 😉


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 2 h
  • Coste: bajo
  • Dosis: para 4 personas (4 piadinas grandes)

Ingredientes

  • Harina de fuerza: 350 g (sustituible enteramente o parcialmente por harina de trigo)
  • Agua: 210 g
  • Aceite de oliva virgen extra: 3 cucharadas abundantes
  • Levadura fresca*: 7 g
  • Sal: 1,5 cucharaditas

* Sustituible por levadura seca de panadería en las proporciones indicadas por el fabricante en la confección.


Realización

En un bol grande vierte la harina, la sal y el aceite. Calienta un poco el agua para que esté tibia y disuelve en ella la levadura (fresca o congelada) troceada.
[Ojo: el agua no tiene que quemarte la piel, si la tocas, porque eso implicaría una temperatura demasiado elevada para que la levadura sobreviva y pueda airear la masa.]

Vierte el agua con la levadura en el bol. Mezcla hasta lograr una masa uniforme y amasa sobre la encimera durante unos 7 minutos, a mano o empleando un robot de cocina. Tienes que lograr una masa lisa y elástica.

Forma una bola, colócala en el bol y tápalo con un trapo limpio o película transparente. Deja reposar durante al menos 1 h (aunque 1,5 h es incluso mejor) en un lugar caliente.

Pasado ese tiempo, vuelve a amasar y divide la masa en 4 partes iguales (aprox. 140 g cada una). Forma 4 bolitas, coge una y cubre las otras.

Enharina la encimera y la bolita y empieza a extender esta última con la ayuda de un rodillo: tienes que sacar un círculo de unos 4 mm de espesor (no menos). Vuelve a esparcir harina si notas que la masa se pega al rodillo o a la encimera.

Entonces coge una tabla de madera o un trapo limpio y esparce abundante harina encima. Coloca sobre esa superficie tu piadina y cúbrela con un trapo limpio: de esta manera será más fácil despegar el círculo de masa cuando llegue el momento de cocinarlo y no se habrá secado.

Repite el procedimiento con las otras bolitas y deja reposar las piadinas 20-30 minutos para que vuelvan a crecer un poco. Aprovecha ese tiempo para preparar todos los ingredientes y eventuales salsas para tu relleno.

Coge una sartén grande (diámetro mínimo igual al diámetro de tus piadine, aunque es mejor que sea un poco más grande) o tu sartén para crêpes y ponla sobre el fogón programado a alta temperatura. Coge la piadina con delicadeza, tratando de no deformarla y aplastarla, y colócala sobre la sartén solo cuando ésta esté bien caliente. Entonces baja el fogón a temperatura medio-alta y cocina aproximadamente unos 3 minutos por lado. Verás como se forman burbujitas en la superficie a lo largo de la cocción.

Retira la piadina cocinada, cúbrela con un trapo limpio y termina de preparar las otras.

Ahora coge una, rellénala con tus ingredientes favoritos, dóblala por la mitad y saborea esta versión extra suave y aromática de la piadina romagnola.

Piadina romagnola extra suave con aceite de oliva – con levadura fresca

¡Lista!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Consume las piadine recién cocinadas para degustarlas en su punto más suave.

Mientras comes una piadina, evita que las otras se sequen cubriéndolas con un trapo limpio.

Deja volar tu fantasía creando miles de combinaciones de rellenos. En el apartado de sugerencias de la receta original (¡a un clic de distancia!) encontrarás un largo listado para inspirarte ;).

Paszteciki – Tapas polacas de masa brioche con relleno de carne y repollo

Presentación

España es el país por excelencia del picoteo y de las tapas, ¡pero Polonia tiene sus ases en la manga también! 😎 🇵🇱

Los Paszteciki, literalmente «pequeños patés» en referencia a su relleno, son unas tapas de suavísima masa brioche (que puedes preparar también sin lactosa) que encierra una mezcla fina de crujiente panceta, carne picada y repollo, siendo este último uno de los ingredientes clave de la cocina polaca.

Los Paszteciki son perfectos para picar algo con una cerveza 🍻 o para servir como entremés. Al poderse servir fríos, puedes prepararlos con varias horas de antelación. Además, aunque la receta en sí requiera un poco de tiempo, la mayor parte es tiempo de reposo para la masa que lleva levadura fresca, así que podrás aprovecharlo para cocinar algo más o para relajarte.

¡Ponte ya el delantal!: con estas instrucciones súper detalladas vas a presentar un plato que parecerá haber sido preparado por una auténtica abuela polaca. 😉


Información

  • Dificultad: normal
  • Tiempo preparación: 2h 30min
  • Coste: normal
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

PARA LA MASA:

  • Harina de fuerza: 250 g (sustituible por harina de trigo o mitad y mitad)
  • Leche de vaca o vegetal: 50 g (si no tienes, utiliza agua)
  • Huevos: 2 medianos
  • Levadura fresca: 7 g (tipo saccaromices cerevisiae)*
  • Mantequilla/Margarina: 45 g
  • Sal: 1,5 cucharaditas

* Puede sustituirse por levadura seca en las proporciones indicadas por el fabricante en la confección.

PARA EL RELLENO:

  • Repollo liso: ¼, si es de tamaño mediano (puedes sustituir una parte por chutcrut)
  • Carne picada (de cerdo/vacuno/mixta): 250 g
  • Panceta salada/Bacon ahumado: 50 g (2-3 tiras)
  • Cebolla: ⅓
  • Aceite de oliva: unas cucharadas
  • Mejorana: al gusto
  • Pimienta: al gusto
  • Cubito de caldo: al gusto

PARA UNTAR LA SUPERFICIE ANTES DEL HORNEADO:

  • Huevo: 1 mediano
  • Leche de vaca/vegetal: 2 cucharadas (puede suprimirse y hacer solo huevo)

Realización

Empieza preparando la masa.

En un bol grande tamiza la harina, casca los huevos y añade la sal y la mantequilla/margarina troceada, que debe estar bien blanda (pero no derretida) para que puedas incorporarla bien a la masa.
[Truco: La margarina para untar suele tener ya la consistencia perfecta aunque haya salido de la nevera. Si vas a utilizar mantequilla que tenías guardada en la nevera y tienes prisa, calienta unos trozos durante unos 10 segundos en el microondas a máxima potencia, pero vigilando que no se derrita 😉 ]

Calienta la leche para que sea tibia (no la calientes hasta el punto de que te quema la piel, si pones un dedo en el vaso). En la leche disuelve la levadura troceada (fresca o congelada) o seca.
[Truco: para no matar a los organismos de la levadura y para evitar que ésta pierda su capacidad de levantar la masa no hay que pasarse con la temperatura de la leche. Sin embargo, el hecho de que sea un poco caliente va a ayudar a que crezca mejor y más rápidamente].

Vierte la levadura disuelta en en el bol con los demás ingredientes y amasa a mano o en tu máquina durante unos 5-10 minutos: esto te permitirá trabajar el gluten y lograr una masa homogénea y elástica. Deja reposar la masa, tapada con un trapo y en un sitio caliente, durante un mínimo de 1 hora (aunque puedes llegar a 2 horas y, cuanto más repose, mejor).

En la espera, prepara el relleno, que así tendrá tiempo de enfriarse.

Limpia la cebolla y pícala finamente. Corta unas lonchas de panceta y pícala también finamente. Limpia el repollo eliminando las hojas exteriores deterioradas o secas, elimina partes oscurecidas y pícala en juliana.

En una sartén cocina a fuego alto la panceta salada hasta que esté crujiente. Añade la carne picada, la mejorana y la pimienta y deja que se dore. Si hace falta, añade un poco de aceite, aunque la panceta suelta ya su grasa al cocinarse. Prueba si está bien de sal (ojo porque la panceta está salada) y, si hace falta más, añade un poco de cubito de caldo (o simplemente sal). Aparta.

En una olla vierte un chorrito de aceite, la cebolla y sazona con un poco de pimienta, mejorana y cubito de caldo. Deja que la cebolla se dore y entonces añade el repollo picado y medio vaso de agua. Remueve y tapa. Vigila la olla: remueve con frecuencia y controla que no haga falta añadir más agua para evitar que se te queme. Cuando notes que el repollo se ha ablandado, quita la tapa y deja que el agua evapore.

Como paso opcional que hará más fácil trabajar con la masa y sacar tapas, vierte la carne picada y el repollo en tu batidora y deja que bata durante unos 10-20 segundos: buscamos una textura más fina, sin llegar a un paté completamente liso. Deja que el relleno se enfríe.

Una vez transcurrido el tiempo de reposo de la masa, notarás que ha más que duplicado su volumen. Ahora coloca la masa sobre tu encimera enharinada y trabájala con tus manos para lograr una bola uniforme. Si se te pega excesivamente a las manos y no puedes trabajarla, añade unas cucharadas de harina y sigue trabajando: esto puede pasar porque las harinas difieren en humedad y calidad. Sin embargo, no añadas más de unas 4 cucharadas y opta por enharinar la encimera y la superficie de la masa, más que hacer absorber más harina a la masa en sí.

Utilizando un rodillo, extiende la masa hasta lograr un rectángulo de unos 5-8 mm de espesor.
[Ojo: no te olvides de enharinar bien tanto la encimera como la superficie de la masa para que no tengas problemas en pasar el rodillo y en retirar la masa luego.]
Coloca el relleno en uno de los lados más largos del rectángulo de masa: crea una «serpiente» de relleno, dejando el margen exterior del rectángulo despejado para que te resulte más fácil enrollar (mira la imagen más abajo).

Entonces empieza a cubrir el relleno con la masa y a enrollar un poco más para que el punto de sellado esté por debajo del pasztecik y cubierto con masa, para que no se abra durante el horneado (mira la siguiente imagen que representa la sección de un pasztecik).

Corta la masa rozando el borde de la serpiente de masa (correspondiente a la línea blanca intermitente de la primera figura) y luego divide cada rollo en paszteciki de unos 3 cm de largo aproximadamente.

Coloca los paszteciki sobre una bandeja de horno cubierta con papel de horno y deja que reposen unos 20 minutos más cubiertos con el mismo trapo de antes.

Cuando falten unos 5 minutos, enciende el horno a 180ºC y deja que se vaya calentando. Mientras tanto, en un cuenco pequeño casca un huevo y añade dos cucharadas de leche de vaca o vegetal (o prescinde de la leche) y bate con un tenedor. Retira el trapo y, utilizando un pincel de silicona u otro apto para la cocina, esparce la mezcla de huevo encima de los paszteciki hasta cubrir toda la superficie.
[Truco: este paso te permite lograr una masa de aspecto muy apetecible después del horneado. Si saltas este paso la masa quedará muy mate. Si solo utilizas huevo, se pondrá dorada muy rápidamente y la superficie podría quemarse antes de que la masa esté lista. Mezclar leche y huevo te permite dar un poco de color y brillo a la masa, sin arriesgarte a que coja un color muy marrón. 😉 ]

Hornea hasta que los paszteciki estén bien dorados.

Extrae del horno. Deja enfriar unos minutos y sirve.

Paszteciki - Tapas polacas de masa brioche con relleno de carne y repollo
Paszteciki – Tapas polacas de masa brioche con relleno de carne y repollo

¡Listos!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Prueba a sustituir una parte de repollo por un poco de chutcrut: es una versión también popular en Polonia. Degusta también estas tapas variando los rellenos:

  • carne picada, panceta y setas;
  • setas y repollo (eventualmente con extra de chutcrut);
  • carne picada, chorizo salteado y tomates secos;
  • carne picada, pimientos del piquillo/pimientos salteados y cebolla caramelizada.

Conserva durante 3 días bajo una campana de vidrio o en una bolsita de plástico. Guarda en la nevera si hace calor.

Puedes decorar la superficie de los paszteciki con semillas de comino, amapola o sésamo después de las pinceladas de huevo batido con leche: ¡quedan muy bonitas! 😉

Pizza con base de calabacín

Presentación

La pizza es una delicia a la que es difícil resistirse, pero este pequeño placer culpable puedes degustarlo sin remordimientos en una versión low carb, es decir baja en hidratos de carbono, sustituyendo la base de masa por una apetecible base de calabacín rallado. 🍕

Esta versión tiene la ventaja de poderse preparar en media hora, ahorrándote además de las calorías, todo el tiempo de fermentación. ⏱️

Puedes personalizar esta receta de muchas formas, desde unos toques extra aromáticos de queso en la base hasta elegir tus toppings favoritos. En esta receta vegetariana te proponemos una combinación de salsa de tomate casera, atún, aceitunas negras y queso mozzarella, aunque en el apartado de sugerencias encuentras muchas exquisitas ideas para sacarle el máximo partido a esta base de calabacín.


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 30 min
  • Coste: bajo
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

PARA LA BASE:

  • Calabacines: 4 grandes
  • Huevos: 4 medianos
  • Sal: al gusto

PARA EL TOPPING:

  • Tomate triturado: 300 g
  • Orégano seco: al gusto
  • Albahaca seca: al gusto
  • Sal: al gusto
  • Pimienta: al gusto
  • Aceite de oliva virgen extra: al gusto
  • Atún en aceite: 4 latas (80 g cada lata)
  • Aceitunas negras: 1 lata (150 g escurridas)
  • Queso mozzarella para pizza/Gouda: 150 g

Realización

Enciende el horno a 200ºC, con ventilador si lo tienes.

Empieza preparando la base para tu pizza.

Lava los calabacines y elimina las extremidades.

Para asegurarte unas porciones uniformes repite los siguientes pasos para cada base para pizza, en lugar de mezclar todos los ingredientes juntos y luego dividirlos.

Ralla un calabacín por la malla gruesa de tu rallador. Coge en tus manos un poco de calabacín rallado y, encima del fregadero, aprieta para eliminar un poco de agua. Coloca el calabacín escurrido en un bol. Repite hasta terminar el calabacín rallado. Ahora en un cuenco pequeño casca un huevo, sazona con sal y pimienta y bátelo con un tenedor. Vierte el huevo batido en el bol con el calabacín y mezcla bien.

Ahora reviste una bandeja para horno con papel para horno y coloca el calabacín con huevo encima. Aplasta con tus manos hasta crear una forma circular parecida a la base de una pizza.

Ahora repite los pasos anteriores creando 3 ulteriores bases.

Hornea cada base (puedes poner hasta 2 en cada horneada) hasta que notes que la superficie de la base está seca y empiece a dorarse.

En la espera prepara el topping.

Crea tu salsa de tomate casera mezclando tomate triturado, un chorrito de aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta, albahaca y orégano. Ralla el queso mozzarella por la malla gruesa de tu rallador. Escurre al atún y prepara las aceitunas (si lo prefieres córtalas en rodajas).

Cuando la base se haya secado, sácala del horno, coloca ¼ de la salsa de tomate, el atún, el queso y las aceitunas. Vuelve a poner la bandeja en el horno y déjala unos minutos más hasta que el queso se haya derretido.

Extrae del horno y emplata.

Pizza con base de calabacín
Pizza con base de calabacín

¡Lista!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Puedes sazonar la base con Parmigiano Reggiano rallado o queso curado de oveja rallado para un extra de sabor: añade unas 2-3 cucharadas para cada pizza.

También puedes utilizar más especias en la salsa de tomate: jengibre, guindilla molida (o salsa picante), curry, etc.

Por supuesto, puedes personalizar los toppings a tu gusto. Aquí tienes unas combinaciones deliciosas:

  • chorizo dulce o picante y mozzarella,
  • pimientos rojos salteados previamente, atún, cebolla y mozzarella,
  • mezcla de quesos (mozzarella, gouda, queso azul, brie) y jamón cocido o curado (este último añadelo después de la cocción).

Tortitas de calabaza

Presentación

¿Quién no se ilusiona al oír que va a haber tortitas para comer? Sean dulces o saladas, las tortitas suelen asociarse a un buen momento. Por ello hay que apostar por nuevas fórmulas que puedan permitirnos saborear las verduras en este formato tan apetecible y perfecto tanto para una comida como para el picoteo entre amigos.

Las tortitas de calabaza son toda una experiencia para los ojos y para el paladar. Su color chillón es lo primero que nos atrae, pero es el sabor y la textura lo que te atrapa de verdad: el suave dulzor y aroma de la calabaza, exaltado con la nuez moscada, y la textura, súper suave y parecida a la de una mousse, te dejarán apilando tortitas en tu plato. 🎃🥞

Degústalas solas o con las diversas salsas que te animamos a probar en el apartado de sugerencias: en todo caso se convertirán en una forma de proponer la calabaza a la que recurrirás con frecuencia.


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 30 min
  • Coste: bajo
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

  • Calabaza: 320 g (peso sin piel ni semillas)
  • Huevos: 2 medianos
  • Harina de trigo: 2-3 cucharadas
  • Sal: al gusto
  • Nuez moscada: al gusto
  • Pimienta: al gusto
  • Aceite de oliva/de girasol: para freír

Realización

Ralla la calabaza por la malla gruesa de tu rallador (manual o eléctrico) para disminuir los tiempos de cocción. Pon la calabaza rallada en un bol grande y deja que se cocine unos 5 minutos en el microondas.

Saca la calabaza y viértela en tu batidora. Deja que se enfríe un poco antes de cascar los huevos y sazonar con sal, pimienta y nuez moscada. Bate hasta lograr una mousse uniforme. Añade unas dos cucharadas de harina y bate otra vez. Vierte la mezcla en el bol.

Vierte un buen chorro de aceite en una sartén y deja que se caliente a fuego medio-alto. Cuando haya llegado a temperatura, empieza a formar tortitas de 1-2 cucharadas de masa cada una. Cuando estén doradas por un lado, da la vuelta y deja que se doren por el otro lado también. Cuando estén listas, coloca sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

Tortitas de calabaza
Tortitas de calabaza

¡Listas!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Prueba las tortitas de calabaza con salsa de asado espesada con un poco de maizena, con salsa amatriciana o, si quieres una versión 100% vegetariana, con salsa de setas o con una crema de quesos derretidos: te encantarán.

Si te gustan mezclas de especias como las nórdicas (parecidas al pumpkin spice), que combinan de muerte con la calabaza, prueba a añadir una pizca de la mezcla marroquí Ras El Hanout, que lleva también pimienta negra y nuez moscada, pero también cardamomo, canela, jengibre, pimentón y comino 😉

Berenjenas con sofrito verde

Presentación

Estas berenjenas con sofrito verde son una guarnición rápida, sencilla y llena de saludables verduras de dos colores: las berenjenas y la cebolla, con su carne blanca, y el apio y el puerro, con su brillante verde. 🍆🧅

Una combinación muy sabrosa, pese a su fácil realización, combina de maravilla con platos muy variados de carne o pescado, como entremés o incluso como relleno para muchas cosas: mira algunas ideas en el apartado de sugerencias. 😉

Prepáralas en tan solo 15 minutos y disfrútalas incluso al día siguiente, volviendo a calentarlas en la sartén.


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 15 min
  • Coste: bajo
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

  • Berenjenas: 3 grandes
  • Puerro: ½
  • Apio: 1 tallo
  • Aceite de oliva virgen extra: 2 cucharadas
  • Cebolla: ¼
  • Cubito de caldo: 1
  • Pimienta: al gusto

Realización

Quita la piel de la cebolla y elimina las extremidades del puerro y del apio. Lava muy bien el puerro y el apio para eliminar cualquier impureza. Pica las tres verduras finamente.

Elimina las extremidades de la berenjena y quita la piel con un pelador para patatas. Pica las berenjenas en cubitos.

En una sartén pon dos cucharadas de aceite y la cebolla. Deja que se dore. Añade el apio y el puerro, un tercio de vaso de agua y deja que se pochen durante unos 3-4 minutos a fuego medio. Sazona con el cubito de caldo (sustituible por sal) y una pizca de pimienta.

Añade la berenjena y medio vaso de agua. Mezcla y deja que se cocine tapado a fuego medio durante unos 5-7 minutos, mezclando de vez en cuando y comprobando si hace falta un poco más de agua. Intenta hacer evaporar toda el agua cuando las berenjenas lleguen a punto de cocción que desees. Comprueba si hace falta sazonar más.

Emplata y sirve.

Berenjenas con sofrito verde

¡Listas!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Si quieres que tus berenjenas no se conviertan en marrones (por la oxidación, es decir la exposición al oxígeno del aire), pícalas en cubitos justo antes de ponerlas en la sartén y remueve bastante al principio para que la mayor parte de los cubitos quede expuesta al calor, lo que evita ese cambio de color. 😉

Puedes conservarlas en la nevera durante 1 día y volver a calentarlas en la sartén.

Utiliza estas berenjenas para rellenar empanadillas y tartas o rollos vegetarianos de masa de hojaldre. Si quieres un toque de carne al relleno, añade un poco de bacon ahumado, panceta salada o chorizo picados y salteados.