Pierogi – pasta rellena polaca

Presentación

Si has oído hablar de la gastronomía polaca, seguramente habrás oído hablar de los pierogi, la más famosa pasta rellena de Polonia 🇵🇱.

Los pierogi 🥟 (al singular pieróg) son unos maravillosos ravioli a forma de media luna o mini empanadilla que tienen cautivados a todos los polacos y a los extranjeros que han tenido la suerte de probarlos. Una parte del éxito se debe a la textura de la masa, que puede degustarse tanto tras un simple hervido que la deja suave, como después de un salteado en la sartén, lo que le confiere una capa crujiente irresistible. La otra parte del éxito es sin duda que la variedad de rellenos tradicionales y más modernos es tan amplia que consigue satisfacer literalmente a todos. Esta vez proponemos el sabroso relleno a base de carne picada 🥩 y repollo 🥬, aunque en el apartado de sugerencias te dejamos muchísimas más ideas para que experimentes numerosas variantes de esta deliciosa pasta rellena.

A partir de hoy deja de ser una suerte el poder probar los pierogi fuera de Polonia: con esta receta y sus detalladas e infalibles instrucciones no tienes más excusas para retrasar la degustación y conseguirás emplatar unos pierogi que cualquier abuela polaca aplaudiría 😉

Estrena esta receta para acabar la Semana Santa con un planazo culinario o sírvela en cualquier día normal para que se convierta automáticamente en un momento de fiesta: ¡este es el poder de los pierogi!


Información

  • Dificultad: mediana
  • Tiempo preparación: 1,5 h
  • Coste: mediano
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

PARA LA MASA:

  • Harina de trigo: 700 g
  • Agua: 400 ml
  • Sal: 1 cucharadita
  • Huevo: 1
  • Aceite de oliva/ girasol: 3 cucharadas

PARA EL RELLENO:

  • Repollo liso: ¾ de uno mediano
  • Carne picada (vacuno/cerdo/mixta): 400 g
  • Panceta curada salada/Bacon ahumado: 80 g
  • Mantequilla/Margarina/Aceite: unas cucharadas
  • Cebolla: 1 pequeña
  • Mejorana: al gusto
  • Cubito de caldo/Sal: al gusto
  • Pimienta: al gusto

Realización

Empieza preparando el relleno.

Limpia la cebolla y pícala en cubitos pequeños. Pica también la panceta en cubitos pequeños o pequeñas tiras. Coge el repollo, elimina las hojas exteriores si es necesario y luego, utilizando una mandolina o un cuchillo grande de lama lisa, saca unas láminas de unos 2-3 mm (como si lo cortases en juliana).

En una olla, pon una cucharada de mantequilla/margarina/aceite y vierte el repollo laminado. Sazona con el cubito de caldo, la mejorana y la pimienta. Vierte medio vaso de agua y remueve. Tapa y deja que se cocine a fuego mediano hasta que se ablande. Controla con frecuencia si hace falta más agua y remueve para que la cocción sea homogénea.

Mientras tanto, en una sartén deja que la panceta se dore y vuelva crujiente antes de añadir la carne picada. Sazona con cubito de caldo, mejorana y pimienta (aunque puedes añadir sazonadores para carne, si te gustan) y deja que la carne se cocine a fuego mediano-alto hasta coger un bonito color ligeramente marrón antes de apagar.

Cuando el repollo esté casi listo, quita la tapa y deja que todo el líquido evapore antes de incorporarlo a la sartén con la carne y mezclar. Deja enfriar en la sartén o transfiriendo el relleno en un bol frío para acelerar los tiempos.

Mientras el relleno se enfría, prepara la masa para los pierogi.

En un bol vierte la harina, la sal, el agua (mucho mejor si tibia), el aceite de oliva y los huevos previamente cascados en un pequeño bol y batidos ligeramente. Mezcla con tus manos en el bol hasta lograr una masa compacta, entonces amasa sobre la encimera ligeramente enharinada hasta lograr una masa lisa (puedes utilizar tu robot de cocina, si lo prefieres). Cubre la masa con un trapo limpio o ponlo en un recipiente hermético y deja reposar durante unos 15 minutos.

Cuando falte poco antes de que se acabe el cuarto de hora, vierte el relleno de carne y repollo en tu batidora y bate durante unos segundos para que los ingredientes se desmenucen un poco y sea más fácil rellenar los pierogi.
[Ojo: no te pases con el tiempo de batido porque no queremos un paté uniforme en el que ya no se puedan distinguir los ingredientes 😉 ]
Aparta el relleno de momento.

Coge un trozo de masa y deja el resto cubierto. Con tus manos, dale una forma aproximada de rectángulo aplastándolo sobre la encimera ligeramente enharinada. Empieza a laminar el rectángulo utilizando tu máquina para hacer pasta fresca o un simple rodillo de cocina. Asegúrate de que la masa esté en todo momento suficientemente enharinada por ambos lados, pues evitarás que se te pegue a la encimera o a los rodillos.
[Nota: Si utilizas máquina para hacer pasta, tal vez al principio necesites doblar la masa recién salida de la máquina sobre sí un par de veces, pues la presión excesiva de los rodillos sobre una masa inicialmente muy espesa puede devolverte unas láminas irregulares y poco lisas.]

Ajustando de forma progresiva el espacio entre los rodillos o la presión del rodillo de cocina, consigue una lámina de 1-2 mm de espesor (no más). Ahora utiliza un cortador de masa circular o un simple vaso (te sugiero un diámetro de 8 cm, aunque en Polonia también los puedes comer más grandes) para sacar cuantos más círculos posible de una lámina. Coloca los círculos sobre una encimera bien enharinada y junta la masa que te ha sobrado a la masa por laminar.

Ahora ha llegado la parte más divertida: ¡vamos a rellenar y sellar los pierogi! Déjate guiar por la gif que hay a continuación y por las instrucciones.

Cómo sellar los Pierogi polacos

Acerca el dedo índice y el pulgar de tu mano izquierda (la derecha si eres zurdo) dejando 1 cm de distancia entre los dedos. Coge un círculo y deposítalo de tal forma que su centro esté en el espacio entre los dedos. Con la otra mano coge una cucharadita de té abundante de relleno y deposítalo en el centro del círculo de masa, utilizando el dedo medio como soporte. Empieza a acercar los dos lados del pieróg moviendo y apretando ligeramente hacia arriba el índice y pulgar izquierdos. Aplasta ligeramente el relleno con la otra mano para que tenga la forma correcta y quede un espacio despejado para los bordes. Entonces sella una primera vez el pieróg apretando con el índice y pulgar de tu otra mano (la derecha) a lo largo de todo el borde de la media luna de tu raviolo. Para asegurarnos que la masa se quede bien pegada, vamos a repasar el sellado una vez más de la misma forma o haciendo un borde decorativo: empezando por el extremo derecho y yendo hacia el extremo izquierdo, empieza a apretar el borde deslizando simultáneamente el pulgar derecho hacia arriba y el índice derecho hacia abajo (mira el vídeo para ver la técnica), luego desplaza tus dedos unos mm más adelante y repite hasta acabar el borde. Por el otro lado del pieróg tendrás un borde muy bonito y un sellado hermético 😉
[Truco: si has sacado muchos círculos a la vez y no los has cubierto con un trapo húmedo o se están secando y no se pegan fácilmente, puedes untar una yema en agua y pasarla sobre el borde del círculo (en el lado donde pones el relleno, no el exterior) antes de sellar el pieróg.]

Coloca los pierogi preparados sobre una tabla de cortar de madera (u otra superficie no pegadiza) bien cubierta de harina para evitar que se te pegue y cúbrelos con un trapo limpio.

Pierogi polacos crudos
Pierogi polacos crudos

Acaba los círculos de la primera lámina, luego saca otra y vuelve a rellenar los círculos que has sacado para crear más pierogi. Te desaconsejo sacar de golpe todos los círculos para agotar la masa y rellenarlos después: la masa tiende a secarse antes de que termines.

Una vez que tengas todos los pierogi preparados, llena una gran olla de agua salada y espera a que hierva intensamente. Entonces crea un remolino en el agua removiéndola con una cuchara de madera y vierte con delicadeza una parte de los pierogi: así no se pegarán. Cuando empiecen a flotar, espera 30 segundos y sácalos, depositándolos en un colador colocado sobre un bol (así se escurrirán bien y el agua en exceso se quedará en el bol).
Vuelve a crear el remolino, a verter otra porción de pierogi y a cocinarlos hasta acabar todos.

Los pierogi ya preparados puedes, o bien emplatarlos directamente desde el colador o ponerlos en una fuente en la que habrás echado un buen chorro de aceite para evitar que se peguen entre sí, a la espera de emplatarlos cuando todos los pierogi estén cocinados.

Pierogi polacos hervidos (en la fuente)
Pierogi polacos hervidos (en la fuente)

Por último, queda por abordar la forma de servirlos: puedes servirlos recién hervidos o, por otra parte, hacer el paso extra de saltearlos en la sartén con un poco de mantequilla/margarina o aceite para que se forme una capa exterior crujiente. Lo más habitual es servirlos condimentados con abundante mantequilla/margarina en la que habrás dorado ligeramente un poco de cebolla cortada en juliana, aunque también puedes echar solo mantequilla/margarina.

Pierogi polacos salteados en la sartén
Pierogi polacos salteados en la sartén

¡Listos!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Conserva los pierogi hervidos en una bolsita o en un recipiente hermético durante 1 día en la nevera, recordando de rociarlos con un poco de aceite recién hervidos para evitar que se peguen entre sí.

Puedes congelar los pierogi hervidos y enfriados en bolsitas para el congelador y conservarlos durante algunos meses. Cuando quieras comerlos, sácalos unas horas antes para que se descongelen naturalmente y sea más fácil separarlos sin que se rompan. Para servirlos, caliéntalos en una sartén con mantequilla/margarina a fuego mediano al principio y luego deja que se forme la capa crujiente por fuera subiendo la temperatura, si necesario.

Tienes que probar los pierogi con otros rellenos también. Te sugerimos tanto los más clásicos, como otros fruto de nuestra fantasía:

  • relleno de patatas hervidas y machacadas, con queso fresco (requesón, ricotta o el original twaróg) o queso crema [versión conocida como pierogi ruskie];
  • relleno de patatas hervidas y machacadas, panceta crujiente/jamón ibérico crudo en cubitos y cebolla sofrita;
  • relleno de patatas hervidas y machacadas mezcladas con brócoli hervidos y batidos (y eventualmente panceta crujiente o queso fresco o curado rallado): aquí encuentras la receta exacta;
  • relleno de patatas hervidas y machacadas, queso crema y queso azúl/queso curado aromático rallado (Pecorino romano o Idiazábal);
  • relleno de repollo liso cocinado con cebolla y chutcrut;
  • relleno de repollo liso cocinado con cebolla y champiñones salteados y picados;
  • relleno de carne picada, cebolla salteada y setas salteadas y picadas;
  • relleno de inspiración italiana con espinacas salteadas y quesos blancos frescos (requesón, ricotta o feta).

Paszteciki – Tapas polacas de masa brioche con relleno de carne y repollo

Presentación

España es el país por excelencia del picoteo y de las tapas, ¡pero Polonia tiene sus ases en la manga también! 😎 🇵🇱

Los Paszteciki, literalmente «pequeños patés» en referencia a su relleno, son unas tapas de suavísima masa brioche (que puedes preparar también sin lactosa) que encierra una mezcla fina de crujiente panceta, carne picada y repollo, siendo este último uno de los ingredientes clave de la cocina polaca.

Los Paszteciki son perfectos para picar algo con una cerveza 🍻 o para servir como entremés. Al poderse servir fríos, puedes prepararlos con varias horas de antelación. Además, aunque la receta en sí requiera un poco de tiempo, la mayor parte es tiempo de reposo para la masa que lleva levadura fresca, así que podrás aprovecharlo para cocinar algo más o para relajarte.

¡Ponte ya el delantal!: con estas instrucciones súper detalladas vas a presentar un plato que parecerá haber sido preparado por una auténtica abuela polaca. 😉


Información

  • Dificultad: normal
  • Tiempo preparación: 2h 30min
  • Coste: normal
  • Dosis: para 4 personas

Ingredientes

PARA LA MASA:

  • Harina de fuerza: 250 g (sustituible por harina de trigo o mitad y mitad)
  • Leche de vaca o vegetal: 50 g (si no tienes, utiliza agua)
  • Huevos: 2 medianos
  • Levadura fresca: 7 g (tipo saccaromices cerevisiae)*
  • Mantequilla/Margarina: 45 g
  • Sal: 1,5 cucharaditas

* Puede sustituirse por levadura seca en las proporciones indicadas por el fabricante en la confección.

PARA EL RELLENO:

  • Repollo liso: ¼, si es de tamaño mediano (puedes sustituir una parte por chutcrut)
  • Carne picada (de cerdo/vacuno/mixta): 250 g
  • Panceta salada/Bacon ahumado: 50 g (2-3 tiras)
  • Cebolla: ⅓
  • Aceite de oliva: unas cucharadas
  • Mejorana: al gusto
  • Pimienta: al gusto
  • Cubito de caldo: al gusto

PARA UNTAR LA SUPERFICIE ANTES DEL HORNEADO:

  • Huevo: 1 mediano
  • Leche de vaca/vegetal: 2 cucharadas (puede suprimirse y hacer solo huevo)

Realización

Empieza preparando la masa.

En un bol grande tamiza la harina, casca los huevos y añade la sal y la mantequilla/margarina troceada, que debe estar bien blanda (pero no derretida) para que puedas incorporarla bien a la masa.
[Truco: La margarina para untar suele tener ya la consistencia perfecta aunque haya salido de la nevera. Si vas a utilizar mantequilla que tenías guardada en la nevera y tienes prisa, calienta unos trozos durante unos 10 segundos en el microondas a máxima potencia, pero vigilando que no se derrita 😉 ]

Calienta la leche para que sea tibia (no la calientes hasta el punto de que te quema la piel, si pones un dedo en el vaso). En la leche disuelve la levadura troceada (fresca o congelada) o seca.
[Truco: para no matar a los organismos de la levadura y para evitar que ésta pierda su capacidad de levantar la masa no hay que pasarse con la temperatura de la leche. Sin embargo, el hecho de que sea un poco caliente va a ayudar a que crezca mejor y más rápidamente].

Vierte la levadura disuelta en en el bol con los demás ingredientes y amasa a mano o en tu máquina durante unos 5-10 minutos: esto te permitirá trabajar el gluten y lograr una masa homogénea y elástica. Deja reposar la masa, tapada con un trapo y en un sitio caliente, durante un mínimo de 1 hora (aunque puedes llegar a 2 horas y, cuanto más repose, mejor).

En la espera, prepara el relleno, que así tendrá tiempo de enfriarse.

Limpia la cebolla y pícala finamente. Corta unas lonchas de panceta y pícala también finamente. Limpia el repollo eliminando las hojas exteriores deterioradas o secas, elimina partes oscurecidas y pícala en juliana.

En una sartén cocina a fuego alto la panceta salada hasta que esté crujiente. Añade la carne picada, la mejorana y la pimienta y deja que se dore. Si hace falta, añade un poco de aceite, aunque la panceta suelta ya su grasa al cocinarse. Prueba si está bien de sal (ojo porque la panceta está salada) y, si hace falta más, añade un poco de cubito de caldo (o simplemente sal). Aparta.

En una olla vierte un chorrito de aceite, la cebolla y sazona con un poco de pimienta, mejorana y cubito de caldo. Deja que la cebolla se dore y entonces añade el repollo picado y medio vaso de agua. Remueve y tapa. Vigila la olla: remueve con frecuencia y controla que no haga falta añadir más agua para evitar que se te queme. Cuando notes que el repollo se ha ablandado, quita la tapa y deja que el agua evapore.

Como paso opcional que hará más fácil trabajar con la masa y sacar tapas, vierte la carne picada y el repollo en tu batidora y deja que bata durante unos 10-20 segundos: buscamos una textura más fina, sin llegar a un paté completamente liso. Deja que el relleno se enfríe.

Una vez transcurrido el tiempo de reposo de la masa, notarás que ha más que duplicado su volumen. Ahora coloca la masa sobre tu encimera enharinada y trabájala con tus manos para lograr una bola uniforme. Si se te pega excesivamente a las manos y no puedes trabajarla, añade unas cucharadas de harina y sigue trabajando: esto puede pasar porque las harinas difieren en humedad y calidad. Sin embargo, no añadas más de unas 4 cucharadas y opta por enharinar la encimera y la superficie de la masa, más que hacer absorber más harina a la masa en sí.

Utilizando un rodillo, extiende la masa hasta lograr un rectángulo de unos 5-8 mm de espesor.
[Ojo: no te olvides de enharinar bien tanto la encimera como la superficie de la masa para que no tengas problemas en pasar el rodillo y en retirar la masa luego.]
Coloca el relleno en uno de los lados más largos del rectángulo de masa: crea una «serpiente» de relleno, dejando el margen exterior del rectángulo despejado para que te resulte más fácil enrollar (mira la imagen más abajo).

Entonces empieza a cubrir el relleno con la masa y a enrollar un poco más para que el punto de sellado esté por debajo del pasztecik y cubierto con masa, para que no se abra durante el horneado (mira la siguiente imagen que representa la sección de un pasztecik).

Corta la masa rozando el borde de la serpiente de masa (correspondiente a la línea blanca intermitente de la primera figura) y luego divide cada rollo en paszteciki de unos 3 cm de largo aproximadamente.

Coloca los paszteciki sobre una bandeja de horno cubierta con papel de horno y deja que reposen unos 20 minutos más cubiertos con el mismo trapo de antes.

Cuando falten unos 5 minutos, enciende el horno a 180ºC y deja que se vaya calentando. Mientras tanto, en un cuenco pequeño casca un huevo y añade dos cucharadas de leche de vaca o vegetal (o prescinde de la leche) y bate con un tenedor. Retira el trapo y, utilizando un pincel de silicona u otro apto para la cocina, esparce la mezcla de huevo encima de los paszteciki hasta cubrir toda la superficie.
[Truco: este paso te permite lograr una masa de aspecto muy apetecible después del horneado. Si saltas este paso la masa quedará muy mate. Si solo utilizas huevo, se pondrá dorada muy rápidamente y la superficie podría quemarse antes de que la masa esté lista. Mezclar leche y huevo te permite dar un poco de color y brillo a la masa, sin arriesgarte a que coja un color muy marrón. 😉 ]

Hornea hasta que los paszteciki estén bien dorados.

Extrae del horno. Deja enfriar unos minutos y sirve.

Paszteciki - Tapas polacas de masa brioche con relleno de carne y repollo
Paszteciki – Tapas polacas de masa brioche con relleno de carne y repollo

¡Listos!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Prueba a sustituir una parte de repollo por un poco de chutcrut: es una versión también popular en Polonia. Degusta también estas tapas variando los rellenos:

  • carne picada, panceta y setas;
  • setas y repollo (eventualmente con extra de chutcrut);
  • carne picada, chorizo salteado y tomates secos;
  • carne picada, pimientos del piquillo/pimientos salteados y cebolla caramelizada.

Conserva durante 3 días bajo una campana de vidrio o en una bolsita de plástico. Guarda en la nevera si hace calor.

Puedes decorar la superficie de los paszteciki con semillas de comino, amapola o sésamo después de las pinceladas de huevo batido con leche: ¡quedan muy bonitas! 😉

Rollitos primavera – con receta para la masa

Presentación

Cocinillas amantes de la comida china, ¡esta receta es para vosotr@s! 🐉🥡🥢

Si pensabais que para saborear los deliciosos rollitos primavera no teníais más remedio que ir al restaurante o al supermercado, ¡estáis a punto de vivir una epifanía, una revolución culinaria!

No estoy exagerando: podéis recrear los rollitos desde cero, ¡masa incluida!, en vuestras cocinas y con ingredientes que seguramente tenéis en la nevera y en la despensa. El resultado no tiene absolutamente nada que envidiar a los rollitos de los restaurantes y es mucho más rico y saludable que el de los supermercados.

El relleno podéis adaptarlo a vuestros gustos (yo por ejemplo no tenía brotes de soja y decidí añadir puerro) y podéis decidir si utilizar carne o preparar una versión vegetariana.

La masa, por otra parte, es la bomba de esta receta: se prepara con ingredientes básicos y, empleando a la técnica con pincel de silicona de Anna, lograréis una masa del espesor correcto para que quede súper crujiente después de freírla.

Esta receta es también perfecta para «ocultar» verduras a los peques en un plato que les va a encantar y que es muy saludable.

¿A qué esperas? Esta receta va a convertirse seguramente en tu nuevo ritual de comfort food semanal 😉


Información

  • Dificultad: normal
  • Tiempo preparación: 1 h
  • Coste: normal
  • Dosis: para 4 personas (24 rollitos)

Ingredientes

PARA EL RELLENO:

  • Repollo: ½ si es mediano o ⅓ si es grande
  • Zanahorias: 2 medianas
  • Cebolla: 1 pequeña
  • Puerro: trozo de unos 15 cm
  • Ajo: ½ diente
  • Carne picada: 200 g (mixta/ de cerdo/ de vacuno – o sin carne para vegetarianos)
  • Cubitos para el caldo: 1-2 (depende de cuanta sal llevan)
  • Pimienta: al gusto
  • Jengibre molido: al gusto (o fresco, si lo prefieres)
  • Mejorana: al gusto
  • Salsa picante Louisiana/Guindilla molida: al gusto (opcional)
  • Aceite de girasol: 3-4 cucharadas
  • Salsa de soja: para servir al lado (opcional – sustituible por sazonador líquido Maggi)

PARA LA MASA:

  • Harina de trigo: 1 vaso (= 125 g)
  • Agua: 1 vaso (= 250 ml)
  • Aceite de girasol: 1 cucharadita + para freír
  • Sal: ⅓ cucharadita
  • Colorante para paella: 1 pizca (opcional)

Realización

Empieza preparando las verduras para el relleno. Corta el repollo en juliana; pica finamente la cebolla; tritura un ajo con una prensa para ajos (o pica finamente con un cuchillo); pela las zanahorias y rállalas por la malla gruesa de un rallador, lava bien el puerro, córtalo por la mitad en el sentido de la largueza y córtalo en juliana.

Ahora calienta una sartén grande, añade un chorrito de aceite y vierte la cebolla y el ajo. Cuando empiezan a ponerse dorados, añade el repollo y sazona con un poco de cubito para caldo desmenuzado, pimienta, jengibre molido y mejorana. Añade medio vaso de agua y tapa. Cuando se hayan ablandado un poco, pero siguen crujientes, quita la tapa y sube el fogón al máximo para que el agua evapore completamente y el repollo se dore ligeramente. Vierte el contenido de la sartén en un bol grande, porque hay que cocinar más verduras.

En la misma sartén, que no hace falta limpiar, vierte otro chorrito de aceite y las zanahorias y el puerro. Sazona con las mismas especias que antes y, si te gusta, añade unas gotas de salsa picante o una pizca de guindilla molida: no hace falta que pique mucho, pero queda bien porque redondea el sabor. Cuando las verduras se hayan ablandado un poco, sin perder su punto crujiente, y no quede líquido de cocción, vacía el contenido de la sartén en el bol con el repollo.
(Ojo: es importante que todos los ingredientes del relleno estén suficientemente secos porque no queremos líquido en el interior de los rollitos.)

El último ingrediente del relleno es la carne picada: viértela en la misma sartén a la que habrás añadido otro poco de aceite. Pon el fogón a máxima temperatura para que la carne se quede crujiente y cobre un bonito color. Sazona nuevamente con las mismas especias: cubito de caldo, pimienta, mejorana, jengibre molido y, si quieres, salsa picante.
(Nota: puedes prescindir del picante en las verduras y quizás acentuar su intensidad en la carne 😉 ).
Cuando esté lista, junta la carne con las verduras y mezcla todo bien.

Mientras el relleno se enfría, vamos a preparar la masa para los rollitos.

En un bol mediano vierte la harina, la sal y, si quieres, una pizca de colorante para paella.
(Nota: el colorante es opcional, pero me parece que hace que el resultado final gane en parecido a los rollitos de los restaurantes 😉 )
Añade el vaso de agua y el aceite y mezcla bien con un batidor de varillas hasta lograr un compuesto homogéneo.

Pon una sartén antiadherente mediana (yo utilicé una de unos 21 cm de diámetro) sobre el fogón programado a un nivel de calor medio-alto. Cuando la sartén se caliente, apártala del fuego y utiliza un pincel de silicona bañado en la masa para pintar unas líneas perpendiculares y otras circulares que vayan a formar la tortilla. Verás como la masa se va secando mientras das pinceladas, lo que te permite añadir capas en diferentes direcciones.

Tortilla casera para rollitos primavera
Tortilla casera para rollitos primavera

El resultado no tiene que ser una tortilla espesa, sino que simplemente buscamos crear una superficie suficientemente robusta y sin agujeros para que no se nos rompa a la hora de crear los rollitos. Tendrías que sacar 24 tortillas.

Lo siguiente es enrollar nuestros rollitos. Sigue las instrucciones de la imagen que hay a continuación para lograr unos rollitos que no se abrirán mientras los frías.

Ahora solo nos queda por freír los rollitos en una sartén con aceite bien caliente: coloca el rollito como en la imagen 5 (es decir con la parte «abierta» boca abajo) y, cuando se haya dorado por ese lado, da la vuelta y deja que se dore por el otro también. Coloca los rollitos cocinados sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

Sírvelos calientes con un mini cuenco con salsa de soja al lado y ¡listos!

Rollitos primavera
Rollitos primavera

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Prueba esta receta con brotes de soja para una versión más típica. Degústala también con salsa agridulce.

Los rollitos son sabrosos incluso al día siguiente, pero para disfrutar de su punto crujiente es aconsejable consumirlos recién fritos.

Vegetarianos y veganos podéis preparar la receta sin carne, aumentando de 200 g la cantidad de las verduras 😉

Coleslaw – Ensalada de repollo, zanahoria y manzana

PRESENTACIÓN

Esta ensalada de repollo, zanahoria y manzana es ideal para los días calurosos de verano o para una guarnición fresca y crujiente. 🥗 🥕🍏

Esta mezcla de verduras y fruta, posiblemente inusual para el paladar de muchos hispanohablantes, es realmente sorprendente y te cautivará desde el primer bocado.

Esta simple y antigua receta proviene de los Países Bajos 🇳🇱, donde con la abreviación koolsla se hace referencia a la combinación de repollo y zanahoria, en principio aliñada con aceite o vinagreta. El nombre actualmente más popular en el extranjero, coleslaw, se desarrolla cuando la receta llega a mediados de siglo XIX en el Reino Unido. Hoy, sin embargo, os propongo una variación con manzana y mayonesa forjada en Polonia 🇵🇱, donde desde hace muchas décadas se encuentra en los platos de adultos y pequeños: es una de las guarniciones más típicas al lado de tortitas de patatas con gulash o de asados de carne. 


INFORMACIÓN

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 10 min
  • Coste: muy bajo
  • Dosis: para 3-4 personas

INGREDIENTES

  • Repollo blanco: 1/2 mediano;
  • Zanahorias: 2 medianas;
  • Manzana: 1/2;
  • Cebolla: 1/4 mediana;
  • Mayonesa: 3-5 cucharadas:
  • Sal: al gusto;
  • Pimienta: al gusto;
  • Zumo de limón: un poquito (para evitar que las manzanas se oxiden).

REALIZACIÓN

La realización de la ensalada es muy simple, puesto que todos los ingredientes son crudos.

El repollo hay que cortarlo finamente en juliana (3-5 mm de anchura, no más).

La cebolla hay que picarla muy fina también, para que su aporte sea lo mas delicado y homogéneo posible, sazonarla con sal y pimienta y removerla antes de añadirla al bol.

Las zanahorias y las manzanas peladas hay que rallarlas utilizando la malla más grande del rallador.

[Truco: Las manzanas es conveniente rallarlas por últimas y, para evitar del todo que se oxiden, rociarlas con unas gotas de limón para que dejen de cambiar de color. 😉 ]

Ahora hay que juntarlo todo en un bol y añadir las cucharadas de mayonesa. Dependiendo de lo fina o espesa que esté la mayonesa, puede hacer falta un ajuste en la cantidad.

Y con tal solo mezclar bien, ¡ya está lista tu ensalada crujiente!

Coleslaw - ensalada polaca de repollo, zanahoria y manzana
Coleslaw – ensalada polaca de repollo, zanahoria y manzana

¡BUEN PROVECHO!


SUGERENCIAS

Consuma la ensalada dentro de 2 días y tápala con película transparente antes de ponerla en la nevera.

¡Combina extraordinariamente con platos de carne!

Prueba la ensalada con un aliño clásico de aceite y sal o de aceite y vinagre. Puedes también experimentar añadiendo hierbas aromáticas como el eneldo, tanto a la versión polaca, como a la neerlandesa.