Piadina romañola

Presentación

La piadina romañola (romagnola en italiano) es una de las recetas más típicas de la gastronomía de la región Emilia-Romagna y una de las más versátiles también.

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La piadina es una hoja de masa redonda que se dobla a mitad y rellena con infinitas combinaciones de ingredientes: jamón, embutidos, quesos frescos y curados, verduras frescas o a la parrilla, etc. dependiendo de los gustos de quien la prepara.

La historia de este plato es muy antigua: al parecer los Antiguos Etruscos la preparaban con trigo u otros cereales para el día a día.

Tras la conquista romana de la Etruria, la receta se difundió incluso en los banquetes más refinados, donde se consumía recién cocido porqué tras unas horas se convertía en un disco demasiado duro de comer.

En la Edad Media, la población trató de eludir los impuestos sobre el pan preparando este subrogado con cereales distintos al trigo y comiendo cada vez menos pan.

Sin embargo, en el Renacimiento esta receta sufrió un declino muy marcado, puesto que se afirmaron con fuerza nuevas corrientes culinarias.

Así, durante años la piadina fue la simple comida de los campesinos y pobres que no podían permitirse algo distinto de los productos de la tierra.

En el 1900 la piadina empezó a volver en los platos de los italianos, gracias al empleo de una parte de harina de maíz, más económica de la de trigo.

Aunque el verdadero boom tuvo lugar en los años ’40 y ’50 cuando la piadina conquistó a los turistas que paseaban por la rivera romañola o viajaban hacia ese mar en coche y encontraban quioscos a lo largo de las carreteras que ofrecían esta barata delicia.

Ahora hay que ponerse el delantal, así preparamos esta maravillosa y sencilla receta para traer un poco de Italia en nuestras cocinas 😉


Información

  • Dificultad: baja
  • Tiempo preparación: 20 min (+1h de reposo)
  • Coste: muy bajo
  • Dosis: para 4 personas (6 piadinas)

Ingredientes

  • Harina de trigo: 500 g
  • Agua*: 280 ml
  • Aceite de oliva virgen extra: 60 ml (o 80 g de manteca de cerdo)
  • Levadura química: 1,5 cucharaditas
  • Sal: 10 g

*también puedes emplear leche, si bien la versión original lleva agua.


Realización

Antes de empezar hay que precisar dos cosas:

  1. ¿Agua o leche?
    El agua dejará tus piadinas más crujientes, mientras que la leche más suaves. Puedes incluso poner agua y leche en partes iguales (140+140).
  2. ¿Aceite o manteca de cerdo?
    La mejor elección es la manteca de cerdo, porque confiere un sabor y una consistencia inigualable, pero puedes emplear aceite de oliva, que siempre se tiene en casa, que confiere un olor muy característico y te permite preparar una versión ligera de la piadina 😉

Verte en tu robot de cocina todos los ingredientes y deja que se amasen durante unos 7 minutos, hasta lograr una masa lisa y homogénea. Si lo prefieres, puedes amasar a mano.

Divide la masa en 6 bolitas y ponlas sobre la encimera. Cubre las bolitas con un trapo limpio o película (no hace falta envolverlas). Deja que reposen al menos 30 min (o incluso 1 h), para que la masa se haga más lisa.

Pasado ese tiempo, con la ayuda de un rodillo, extiende cada bolita en un círculo de masa del espesor de 2-3 mm (¡tiene que ser muy fino!).
[Truco: si no consigues un círculo, sino que alguna forma extravagante, quizás te interese colocar un plato por encima de la masa y recortar el perímetro con un cuchillo para lograr un círculo perfecto. 😉 La masa sobrante puedes incorporarla a otra bolita, amasar un poco y extender creando una piadina.]

Coloca la piadina sobre una sartén suficientemente grande (diámetro mínimo igual al de la piadina) solo cuando ésta esté ya muy caliente. Puedes emplear también una sartén para crêpes o una sartén de hierro fundido.

Mueve la piadina sobre la sartén para que no se pegue y cocina unos 2-3 min por lado (notarás como crece y se forman burbujas).

Ahora, mientras estén aún calientes, tan solo queda añadir el relleno que más te apetezca, doblar por la mitad y dar un buen mordisco.

piadina romañola

¡Lista!

¡BUEN PROVECHO!


Sugerencias

Existen muchísimos rellenos posibles… infinitos diría yo.

Si deseas rellenarlas con queso y quieres que se funda, rállalo o córtalo en lonchas finas y colócalo tras haber dado la última vuelta, poco antes de retirar la piadina y deja a fuego muy bajo, colocando la tapa sobre la sartén.

Posibles combinaciones:

  • jamón serrano y queso (gouda, brie, havarti, etc.), con un extra de calabacines a la parrilla o tomates (frescos o secos)
  • jamón cocido, gouda/havarti y un trocitos de queso azúl
  • mix de quesos (gouda, gorgonzola, brie), nueces y rúcola
  • ensalada, jamón/ salchichón, gouda/havarti, salsa al yogur o mayonesa
  • mozzarella y mortadella/jamón, albahaca
  • queso scamorza y chorizo
  • pollo asado troceado, salsa curry y queso brie
  • pavo, tomates secos y requesón
  • queso crema para untar, pesto a la genovesa y verduras a la parrilla
  • nutella o nocilla 😉

La piadina se puede congelar cuando esté suficientemente cocida, pero aún no del todo, tras haberse enfriado.

Un comentario en “Piadina romañola

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